VOCACIÓN CRISTIANA

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Entre los cristianos que formamos la Iglesia, hay muchos hermanos que quisieran tener una vida espiritual más profunda, una vida de fe más perfecta, una más íntima unión con Dios, y un amor más eficiente a sus hermanos, en otras palabras, tienen anhelos de santidad. Desgraciadamente no conocen con claridad las metas ni los caminos para lograrlo.

Nosotros sabemos bien que lo ideal para resolver ese problema, sería contar con un DIRECTOR ESPIRITUAL que los oriente y los acompañe en su búsqueda de la perfección cristiana,

Desgraciadamente, casi nunca lo encuentran, porque sus pastores, los sacerdotes, no tienen tiempo para los que quieren ser santos: apenas si pueden atender lo más elemental de la pastoral sacramentaria y de la burocracia parroquial.

Así que esos anhelos de seguir más de cerca a Cristo y de aprender los secretos de la oración, y de la contemplación, y de una entrega radical al amor de Dios y de los hermanos, quedan a la deriva, esa hambre de Dios queda sin saciarse.

Y la verdad es que la iglesia tiene hoy urgencia de santos. Tenemos actualmente teólogos y sabios, pero la acción de la iglesia en el mundo actual es débil, porque la fuerza de la Iglesia radica en la santidad de sus miembros, y no vemos ahora muchos santos...

Ahora, ¿cómo vamos a tener santos si estamos ciertos que no hay suficientes directores espirituales disponibles que ayuden a seguir estas sendas de la santidad? No pretendemos ser limitativos, pero se trata de un camino ya probado, por supuesto que el Señor en su infinita sabiduría, propiciará seguramente otras alternativas

Sin embargo, volviendo al caso de los sacerdotes que puedan funfir como Directores Espirituales, lo más grave del caso es que ni los hay ni los habrá, pues no podemos ignorar la escasez de vocaciones para la vida religiosa y para el sacerdocio.

¿Qué hacer entonces?

Entre  otras cosas que podrían desarrollarse, se puede ofrecer aunque sea en pequeñas dosis, una autoformación, para la cual nuestras Congregaciones Marianas han puesto su «granito de arena» al hacer extensiva a nuestros demás hermanos la invitación a las tandas de Retiros y Ejercicios que organiza durante cada año (La obra tiene 70 años ininterrumpidos de llevarse a cabo en la Congregación).

No podemos dejar de reconocer que estas «pequeñas dosis» y al alcance de sólo unos cuantos privilegiados, nunca serán tan eficaces como la guía personal de un buen maestro, con mayor disponibilidad de tiempo y trato más personalizado; pero, como dice el refrán: "Cuando no hay de oro, aunque sea de plata...".

La participación en estos Retiros y Ejercicios, tiende a ayudar a los participantes en la utilización del discernimiento ante las disyuntivas que se afrontan en la vida cotidiana, y promueven la lectura asidua de la Biblia y otros libros sobre temas religiosos, para aquellos que quieran aprender sobre SANTIDAD CRISTIANA y no tengan un guía todo el tiempo que lo desearían.

Pedimos a Nuestra Santísima Madre y Patrona, que interceda ante su Hijo, para que si así conviene a los designios divinos, esta obra siga dando frutos, y que a pesar de la problemática de la disponibilidad de sacerdotes, sigamos contando con Directores para desarrollar la obra, que a final de cuentas es de Él.

Precisamente los invito a leer esta reflexión:

¿Santo yo?

Sólo para concluir, no olvidemos que el único que posee la existencia como lo esencial de su ser es Dios, y que nosotros los Congregantes pedimos asiduamente a la Santísima Virgen su intercesión para poder perseverar en la búsqueda de la santidad.

Desarrollado por el Congregante Mariano Alfonso Marín, inspirado en el libro “El Camino Espiritual” de Ricardo Zimbrón Levy, M. Sp. S.; por Editorial ”La Cruz”, México, marzo de 2000. De este mismo autor es altamente recomendable su libro “Buenas Noticias” de la misma editorial, la cual considero que es una obra que no debe faltar en la biblioteca de quienes gustamos de los asuntos relacionados con la espiritualidad.