Santa María de la Visitación
Por aquellos días. María se puso en camino y
fue de prisa a la montaña…. y saludó a Isabel
(Lc 1, 39)
La Virgen no se queda ensimismada en la Anunciación sino que sale deprisa a la montaña a servir a su prima con un estilo de amar que se pone al servicio de los demás.
Amar es siempre ponerse en camino. Es siempre ir al encuentro del otro. Como la Virgen con su prima Isabel. Y no le importó dedicarse a los servicios más humildes de la casa, con tal de ayudarla y servirla.
El
amor se hace siempre intrepidez. Es siempre
un buscar por amor a Dios, el servir a los más necesitados.
Y más todavía, a los que están faltos de ternura
y, por lo tanto, necesitan que les demostremos
amor.
El Señor siempre suele conceder a la persona enamorada de su voluntad, dos cosas: Un corazón para amar entregando la vida que tiene mucho que ver con ser contemplativos en nuestro camino. Y también suele concederle unas manos abiertas, capaces de sembrar los caminos de la vida, con la bondad de Dios.
El corazón contemplativo, se hace servicio a los demás. Se nos mancharán las manos trabajando, pero no el corazón. Eso nos enseñó María, que fue capaz de dedicar mucho tiempo a su prima Isabel, mientras vive en su corazón el misterio de que Dios es su hijo; a Él contempla a través de las cosas cotidianas.
La Virgen nos enseña la espiritualidad de la vida, que consiste en vivir con el corazón puesto en Dios, pero con los pies en el suelo y con unas manos que se entregan en un servicio generoso a los demás.
Santa
María de la Visitación es modelo de vida
cristiana para todos. Es una vida que se da en servicio
amoroso a todos porque el corazón ha sido
seducido por Cristo. Es siempre caminar
saliendo de uno mismo. Es decir, lo que los místicos llaman
olvido de sí mismo. Es una manera de vivir
entregando la vida por amor como nos
enseña María.
La espiritualidad de la Visitación, que tiene a María como modelo, es vivir con el convencimiento de que toda contemplación tiene que llevarnos a la entrega de la vida. Sólo se puede mantener la entrega de la vida, cuando estamos unidos a Cristo.
Inspirada en “Meditaciones sobre la Virgen María
en clave evangélica” de Francisco Cerro Chaves
Colección Agua Viva de Editorial Monte Carmelo, Burgos 2008