SIGNO DE REALEZA

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Es menester que pidamos la gracia de sentir el cielo a través de la mirada de Cristo, que nos dice: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso».

Jesús ha abierto las puertas, y de ahora en adelante podemos ser poseídos por su gloria en la oscuridad de la fe. Ahora empezamos a entrever el misterio de la misericordia.

Se cuenta entre los Padres del desierto, la historia de un miserable zapatero remendón de Alejandría al que un ángel había presentado al gran san Antonio como un hombre más adelantado que él, a pesar de los esfuerzos heroicos del santo eremita, apasionado y siempre preocupado por hacer progresos espirituales.

No poco desconcertado por esta revelación, Antonio se fue enseguida a la ciudad de perdición para aprender de labios del zapatero el secreto de su perfección:

- « ¿Qué haces de extraordinario para santificarte en semejante ambiente?».

- « ¿Yo? Hago zapatos».

- «Sin duda. Pero debes de tener algún secreto. ¿Cómo vives?».

- «Divido mi vida en tres ámbitos: la oración, el trabajo y el sueño».

- «Yo oro siempre, lo que haces tú no está bien. ¿Y la pobreza?».

- «También en este caso hago tres partes: una para la Iglesia, otra para los pobres y otra para mí».

- «Pues yo he dado todo lo que tenía... Debe de haber alguna otra cosa. ¿No crees?».

- «No».

- « ¿Y consigues soportar a todas estas personas que ya no saben distinguir el bien del mal, que se dirigen claramente al infierno?».

- «Ah, eso no lo hago, no lo soporto. Pido a Dios que me haga bajar vivo al infierno con tal de que ellos se salven».

San Antonio se retiró sigilosamente confesado:

- «No soy así».

La misericordia es el desconcierto de los que están en el cielo frente a los que no lo están. Para conocer esta reacción es necesario haber accedido al Reino de los cielos y mirar a los que están excluidos de él, es menester contar con ese signo distintivo de realeza.

Autor: M. D. Molinié, Obra: “Chi comprenderá il cuore di Dio? Meditazioni per il tempo di Pascua”, Casale Monf. 2000.