El sentido de la fiesta navidEÑA
El himno de Juan (cf. Jn 1) dice que al principio la Palabra estaba junto a Dios. De esta Palabra se dice también que se hizo carne y habitó entre nosotros.
Este
es el acontecimiento que celebramos cada año en Navidad: Dios ha venido a
nosotros. Él nos quita la falta de sentido y las monótonas repeticiones de
nuestra vida cotidiana. El mismo es el sentido que da contenido a nuestra vida.
Estamos acostumbrados a traducir así la primera frase del evangelio de Juan: «En el principio ya existía la Palabra». Pero el término griego logos que es el que se encuentra en el texto, es mucho más amplio. Logos no connota la pura palabra sino también el sentido que viene expresado mediante la misma.
En logos, sentido y palabra son inseparables: el sentido, pues, que captamos en cualquier acontecimiento, supera siempre el episodio concreto que puede ser expresado solamente con palabras.
Si uno dice: «Te deseo muchas Felicidades» o «Feliz Navidad», no se dirige cordialmente a otro solamente en este momento, sino que con estas palabras expresa algo que trasciende el momento.
Así
cada sentido supera el momento y el concreto evento en que se produce el
encuentro. Cuando en Navidad olmos decir: «Nos ha nacido un niño», pensamos en
el Niño del pesebre y en todos los demás niños, si bien diferenciándolo de
todos, porque él no ha nacido sólo para sus padres, sino también para todos
nosotros.
También así el sentido del acontecimiento supera siempre el episodio particular, a través del cual ha entrado en nuestra vida. Quien ve sólo lo que tiene ante los ojos no capta el sentido, ni el de la Navidad ni el de la vida en general. El sentido, es decir, la profundidad de la realidad que constituye su contenido. Y porque el sentido de cada acontecimiento trasciende lo que está ante los ojos, para captarlo tenemos necesidad de la palabra.
Esta es la profundidad de la realidad, de la que se habla cuando se usa la Palabra de Dios. Este sentido último, que confiere contenido y significado a cualquier otro evento, ha sido participado al mundo en el acontecimiento de Navidad
W. Pannenberg, Presenza di Dio, Brescia 1974.