Santa
Teresita, aún antes de ser enterrada, empezó a manifestar cual era el poder
que tenía cerca del Señor.
Una
religiosa, que no había sido muy caritativa con ella, apoyó su frente sobre
los pies de la difunta, en un gesto de arrepentimiento.
En seguida, se encontró sanada de una enfermedad que la molestaba mucho.
Teresa
demostró así que el Señor había escuchado el deseo que tenía de pasar su
cielo haciendo el bien en la tierra.
Y
la lluvia de rosas comenzó a caer en abundancia.
Los enfermos, los pobres, los niños, los soldados. Especialmente los de
la guerra de 1914 al 1918, comenzarían
a recibir favores extraordinarios. “Un
Huracán de gloria”, como diría más tarde el Papa Pío XI, fue desencadenado
por Teresa del Niño Jesús, a quien todo el mundo comenzó a rezar con fervor.
Fue
enterrada el 4 de Octubre de 1897, en el cementerio de Lisieux.
Trece años después, trasladaron sus restos mortales a una nueva
sepultura y fue introducido en Roma a su proceso de Beatificación.
El
29 de Abril de 1923, el Papa la declaró “Bienaventurada” y dos años después
en una ceremonia inolvidable, la pequeña Teresa fue declarada Santa
por el Papa Pío XI. El mismo la llamó “la estrella de mi Pontificado”.
Obtenía de ella todas las gracias que pedía para gobernar a la Iglesia
Sor
Teresa había dicho un día una palabra profética:
“Nadie me invocará sin recibir una respuesta”, y ha sido siempre
fiel a su promesa. Pidámosle que nos ayude, en nuestras dificultades
diarias, a amar al Señor Jesús tiernamente, como ella lo supo amar.
Teresa
, Patrona de las misiones
Dos
años y medio después de haber sido canonizada el 17 de mayo del Año Santo de
1925, el Papa Pío XI por un decreto del 14 de diciembre de 1927, proclama a
santa Teresa de Lisieux, Patrona de las misiones, al igual que el prodigioso
misionero que fue san Francisco Javier.
Este
paralelismo, casi paradójico, de dos existencias exteriormente tan diferentes,
extraño a primera vista. Invita
sobre todo a la reflexión y aportará una preciosa enseñanza.
Será
fácil darse cuenta de que si ella y san Francisco Javier siguieron caminos
diferentes, ambos concurrían al mismo fin y se inspiraban en el mismo espíritu:
hacer conocer y amar a Dios y Cristo Salvador en el mundo entero, impulsados
como estaban por el mismo amor inmenso y sin reserva.
El
Carmelo no es una Posición de Repliegue
Al
declarar a una carmelita Patrona de las misiones, Pío XI ciertamente pretendió
subrayar el valor apostólico de la vida contemplativa.
Algunos,
sobre todo en nuestros días, considerarían de buena gana el Carmelo y todas
las demás formas de vida religiosa enclaustrada, como una posición de
repliegue al mundo, una especie de refugio ante las dificultades.
Esta falsa concepción es totalmente extraña a Teresa del Niño Jesús.
Ella misma nos dice que las
armas espirituales para ganar las almas para Cristo son el amor y la penitencia:
“Son la oración y el
sacrificio lo que constituyen toda mi fuerza; son las armas invencibles que Jesús
me dio; ellas, mucho más que las palabras, pueden llegar a las almas, y eso lo
he experimentado con frecuencia.”
Nosotras,
miembros de la Congregación Mariana, debemos seguir el ejemplo de Santa
Teresita, en nuestra aparente posición de repliegue en el hogar, en el trabajo,
y en los diarios quehaceres que nos llevan todo el día.
Los momentos de oración y el amor que profesamos a nuestro prójimo, se
manifestará en nosotras mismas, con una devoción a la Santa, con su protección
y con la intercesión de Nuestra Madre María, para llevar un camino hacia
Cristo.
NOVENA
A SANTA TERESITA
Acuérdate,
oh poderosa pequeña reina, dulce espejo de la Misericordiosa Virgen María, acuérdate
de la promesa que tu misma hiciste, de que jamás se te rezaría en vano, y que
ninguno de los que te invocaran sería abandonado de ti. Animado de la mas
tierna confianza, vengo a suplicarte que derrames sobre mi y sobre aquellos por
los cuales imploro tu protección, una abundante lluvia de rosas, un torrente de
gracias celestiales. Apresúrate en
responder a mi llamado, dígnate bajar al lado mío, abrásame del divino amor,
y escucha mi humilde oración. AMEN.
Oración:
Oh
Dios, que dijiste: “ Si no cambian y vuelven a ser como niños, no podrán
entrar en el Reino de los Cielos”. Concédenos
seguir tan fielmente a la Bienaventurada Teresa en el camino de la humildad y de
la sencillez del corazón, que alcancemos las alegrías de la vida eterna, por
Cristo Nuestro Señor. AMEN.
SANTA
TERESITA DEL NIÑO JESÚS Ruega
por nosotros.
Basado
en el libro “SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS” del R. P. Ramón
Ricciardi, Editorial Verdad y Vida, S.A. de C. V. Promoción
difundida en al junta de la CONGREGACION DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE Y
SANTA TERSITA NIÑO JESÚS, con motivo de la celebración de su Patrona
secundaria, el primero de octubre del
2004.