SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO
«13 Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres»
14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» Mt 5, 13-16
¿Cómo podríamos entender hoy
en día estas afirmaciones. Más concretamente: ¿a
quién se refiere: «Vosotros
sois
la sal de la tierra…», «vosotros sois
la luz del mundo…..», o «
una ciudad situada
en
la
cima de
un monte»?
Personalmente, me cuesta mucho trabajo
aplicarme a mí estas expresiones, e
incluso también se me plantean muchas
dificultades a la hora de referirlas a la Iglesia de hoy.
Pienso más bien en esas personas y comunidades que, dentro de la iglesia - y fuera de la misma -, viven las bienaventuranzas o se esfuerzan en hacerlo; pienso en los pobres, en aquellos que se muestran solidarios con los oprimidos, en cuantos se comprometen con un mundo más justo sin recurrir a la violencia, entre otros.
Podría suceder que también yo forme parte de ésos. Lo espero. Podría ser que toda la Iglesia llegue a ser un día sal de la tierra y luz del mundo. Lo espero.
Ahora bien, si
no
pertenezco
ya a esta categoría de
bienaventurados, es importante
que sepa que los
destinatarios de las bienaventuranzas, los discípulos
y las discípulas de Jesús hoy, podrían ser para
mí luz, podrían ayudarme a descubrir el sentido de la solidaridad.
Una cosa es cierta: quien quiera ser hoy sal de la tierra y luz del mundo no puede volverse él mismo mundo. Debe seguir unas huellas diferentes, las huellas dejadas por Jesús, aun cuando choque con el modo de ver y de juzgar de la sociedad e incluso en algunos casos tal vez de la misma Iglesia
Autor: H. J. Venetz, Obra: “Il discorso ella montagna”, Brescia 1990.