SABER ESCUCHAR ES UN REGALO DE AMOR

La persona que sabe escuchar me da libertad para ser yo mismo.

Quizá te cueste reconocer que tu eres diferente a mi porque mis pensamientos no son los tuyos o porque mis miedos y preocupaciones quizá no encuentran eco dentro de ti. Las cosas que me provocan enojo y resentimiento tal vez tu las puedes llevar fácilmente.

Y a pesar de todo eso tu respetas mi libertad para que yo sea diferente; para que tema lo que tu no temes; para que me preocupe de aquellas cosas que a ti no te causan preocupación; para que sienta resentimiento por aquellas personas a quienes tu compadeces.

Cuando tu me escuchas no te estoy invitando a que resuelvas mis problemas, porque eso es algo que yo tengo que hacer. Lo único que te pido es el gran regalo de olvidar tu propia vida y tus horarios durante un rato, de concederme un tiempo de interés personal por mi, pues no te pido solo que escuches lo que te digo sino que me escuches a mi. Te pido el regalo de permitirme ser diferente a ti y de que me aceptes en el sitio exacto en que me encuentro.

Así que muchas gracias por dejarme ser yo y por dejarme decírtelo.

Gracias por escucharme así.

John Powell, S. J.