|
En la tierra te adoran los mortales
y los santos te alaban en el cielo,
unidos a sus voces te aclamamos
proclamándote Rey del Universo.
Tú pendes de una cruz sangrienta,
y abres en ella tus divinos brazos;
y muestras en tu pecho herido
tu ardiente corazón atravesado.
Para eso estás oculto en los altares
tras imágenes de pan y vino;
y viertes de tu pecho abierto
sangre de salvación para tus hijos.
Por regir con amor el universo,
glorificado seas, Jesucristo, y junto con
tu eterno Padre, reciba gloria
el Santo Espíritu. Amén. |