REFLEXION SOBRE LA FAMILIA
Uno
de los temas más candentes de la sociedad actual
es el de la familia, en el que
emergen problemas y dificultades
considerables, debidos a la falta de valores y de
ideales, unidos, por ejemplo,
al materialismo y al hedonismo de la vida, a la
permisividad de los responsables en campos
educativo y moral, y a la carencia de auténticos
guías y formadores en este sector.
También la Iglesia siente vivo el problema y se interroga acerca del designio que Dios tiene sobre la familia, animando a todos a vivir según el evangelio en el respeto de las culturas y empeñándose en aliviar las condiciones de pobreza y necesidad de muchos núcleos familiares, a ejemplo de la familia de Nazaret, plenamente inserta en la vivencia humana y especialmente en la vida de los pobres y de los que sufren.
La
experiencia actual de la familia cristiana presenta, también ella, notables
problemas, porque no todo es pacífico
o está resuelto, más bien se ven a menudo familias
que portan cruces de distinto género y, a veces, pesadas:
las de los exiliados de su propia tierra, las
divididas por distensiones
familiares o por motivos de
trabajo, las que han perdido
algún miembro por el empeño
puesto en defensa de los derechos humanos y de la
promoción humana, las
laceradas por la inmigración,
las que viven socialmente
desahuciadas, incomprendidas,
marginadas o en ambientes indignos y depravados
que devalúan su condición
humana.
La sagrada familia no era una familia sin problemas, pero la presencia de Dios le comunicó fuerza, serenidad y paz interior. Jesús, es a fin de cuentas, el lazo de unión de toda familia cristiana.
ORACIÓN
Señor
Dios, nuestro mundo y también nuestra Iglesia
tienen necesidad de
reencontrar la unidad y la armonía en muchas familias a ejemplo de la santa
familia de Nazaret,
para que la paz de Dios se manifieste en ellas, superando
discordias, rupturas, incomprensiones y dificultades
de todo tipo.
Especialmente los padres y los educadores de jóvenes, hoy, sienten lleno de responsabilidad y pesado su deber educativo en el crecimiento, en la formación y maduración de las nuevas generaciones que, a menudo, les hace experimentar un sentimiento de incapacidad e impotencia, los desanima y los mortifica frente a las dificultades y problemas siempre nuevos que asoman al horizonte de la sociedad.
Te rogamos que las familias cristianas no se cierren en sí mismas, en su aislamiento egoísta o en su orgullo herido, sino que todas estén abiertas al interés por los problemas de todos, sean animosas en ofrecer su colaboración para resolverlos en sentido evangélico.
Qué todas las familias tengan el espacio vital necesario para vivir en una casa, tengan una mesa donde no falte el pan y, sobre todo, la alegría de la comunión entre padres e hijos y la esperanza en un futuro mejor que nace de la fe. Señor y Padre de todos los hombres.