¿QUIÉN
SOY YO PARA JESÚS?
En
toda relación interpersonal nos interesa saber qué siente hacia nosotros
la otra persona. De muchas maneras podemos percibir si le caemos mal, si
pretende ganar nuestra simpatía, si busca nuestro bien. Pero
cuando la relación se va profundizando, es importante clarificar que
significamos para la otra persona y que espera de nuestra relación. Jesús
mismo preguntó: «¿quién dice la gente que soy yo?» Después de algunas
respuestas vagas (Juan
Bautista, Elías, uno de los profetas, etc), Jesús
les hizo directamente la pregunta a sus discípulos: «..y ustedes, ¿quién dicen
que soy yo?» (Mc
8,27-29).
Si
para nosotros la relación con Jesucristo es importante, tenemos que responder
a su pregunta: «¿quién soy yo para ti?» Pues Él
también nos responde,
y de múltiples maneras, cuando le preguntamos: «¿quien
soy yo para ti, Jesús?»
Pero
tenemos gran dificultad para oír su respuesta, pues vivimos
distraídos y los ruidos, tanto exteriores como interiores nos
impiden escuchar. Además, nuestros oídos espirituales no están
acostumbrados a percibir "frecuencias" tan altas, ni nuestra mente esta habituada a entender el «dialecto» en que Jesucristo nos
habla.
Qué
triste seria que una esposa no supiera lo que ella significa para su esposo; que un amigo desconociera
lo que su amigo espera de su amistad.
¿Sabemos lo que significamos
hoy para Jesucristo? ¿Somos conscientes de lo qué
goza con nuestro amor y lo que sufre
con nuestra indiferencia o nuestra traición? ¿Qué
es lo que mas le agrada de nosotros;
qué, lo que le disgusta? ¿Qué
espera de nuestra relación con Él?
Para
que nuestra vida espiritual vaya
adquiriendo profundidad e intensidad,
hemos de hacer explícito,
en diversos
momentos,
quién es
Jesucristo para nosotros
y quienes somos
nosotros para
Él.
Los
tiempos cambias, somos seres espacio-tiempo, no pierdas la oportunidad de
revisar tu relación, comunícate con el Señor en las condiciones más
favorables, participa en los Ejercicios y Retiros Ignacianos que organizan
nuestras Congregaciones Marianas, concebidas explícitamente para que establezcas esa
comunicación, ¿te vas a perder la oportunidad?. Si vives en México, D. F. o una
ciudad cercana nuestras Congregaciones Marianas, lo ponen al alcance de tu mano, ¡no lo desaproveches!.
Mensaje del C. M. Alfonso de Jesús Marín González, inspirado en un planteamiento del R. P. Fernando Torre Medina Mora, M. Sp. S.