QUÉDATE CON NOSOTROS

Volver a Principal

Jesucristo respondió a nuestros ruegos quedándose con nosotros en la Palabra, en la Eucaristía, en el hermano pobre. Pero ¿para qué queríamos que se quedara, si luego lo tenemos abandonado?: casi nunca leemos la Biblia, no frecuentamos la Eucaristía, no hacemos oración, ignoramos o despreciamos al pobre.

Jesucristo, a su vez, nos dice: «Quédate conmigo». Si aceptamos su invitación, tendremos la misma experiencia que tuvieron Andrés y otro discípulo cuando, a partir de las cuatro de la tarde, «se quedaron con Jesús aquel día» (Jn 1,39).

A Pedro, Santiago y Juan, Jesús les pidió que lo acompañaran en los momentos de tristeza, miedo y angustia de su agonía en Getsemaní: «Velen conmigo» (Mt 26,38). Si llegamos a un mayor grado de amistad con Jesús, seguramente también a nosotros nos hará esa petición.

Si le pedimos a Jesucristo que se quede con nosotros, si Jesucristo nos pide que nos quedemos con Él es porque tanto Él como nosotros anhelamos el encuentro festivo, el diálogo amoroso, la cena íntima.

Así como cada uno de nosotros puede decir: «Mi bien es estar junto a Dios» (Sal 73,28), así Dios «tiene sus delicias en estar con los humanos» (Pr 8,31).

Jesucristo nos prometió: «Yo estaré con ustedes, todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

De igual manera nosotros - en un arranque de amorosa osadía, y confiando en la fuerza del Espíritu Santo - le podríamos prometer a Jesucristo: ¡yo estaré siempre contigo; jamás te abandonaré!

Autor: P. Fernando Torre Medina Mora. M. Sp. S. Artículo aparecido en la revista La Cruz, de Septiembre - Octubre de 2007.