¿QUÉ CLASE DE REY ES CRISTO?
Hoy
puede resultar paradójico hablar de Cristo como Rey, y sobre todo de un Rey
clavado en la cruz. Podemos entender que se le llame Maestro o Pastor o Salvador
o Luz del mundo. ¿Pero Rey?
También en su tiempo sus seguidores (y sus enemigos) tenían otro concepto de cómo iba a ser el Mesías.
Cuando lo quisieron nombrar rey después de la multiplicación de los panes, él tuvo que escapar, y continuamente corregía esta perspectiva de poder humano, económico, político o militar. Él había venido no a ser servido sino a servir.
Así es Cristo Jesús: un Rey que dedica su tiempo a los demás, que lava los pies a sus discípulos y que entrega su vida en la cruz por todos. No está preocupado por sus privilegios, sino se muestra siempre dispuesto a ofrecer: «Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz».
Hizo bien
Pedro al resumir toda la vida de Jesús cuando dijo que «pasó haciendo el bien».
Así cuando Jesús apareció clavado en la cruz, dirige unas palabras de perdón y
promesa a otro crucificado.
Lo anterior, significa que sus seguidores, la Iglesia, debemos aprender su lección y no buscar dominio ni prestigio, sino dedicarnos al servicio de los demás, a comunicar esperanza, a evangelizar a este mundo, o sea, a llenarlo de la buena noticia del amor de Dios, en un clima de humildad, servicio y diálogo.
Reflexión extractada de “Actualidad Litúrgica” de noviembre-diciembre de 2007, Buena Prensa, México