ORACIÓN A MARÍA

Volver a Principal

Madre del Redentor,a pesar de estos tiempos de crisis
por l
os que atraviesan tantos hermanos nuestros,
exultantes de gozo, te proclamamos bienaventurada.

Dios Padre te eligió antes de la creación del mundo
para realizar su providencial designio de salvación.
Tú creíste en su amor y obedeciste su palabra.
El Hijo de Dios te quiso como madre suya
al hacerse hombre para salvar a la humanidad.

Tú lo acogiste con solícita obediencia y corazón indiviso.
El Espíritu Santo te amó como a su esposa mística
y te colmó de dones singulares.
Tú te dejaste modelar,
dócil a su acción escondida y poderosa.

En los inicios de este tercer milenio cristiano,
te confiamos la Iglesia,
que te reconoce y te invoca como Madre.

Tú, que en la tierra la precediste en la peregrinación de la fe,
confórtala en ¡as dificultades y en las pruebas
y haz que sea en el mundo, cada vez más eficazmente,
signo e instrumento de la unión íntima con Dios
y de la unidad de todo el género humano.

A ti, Madre de los cristianos, confiamos de modo especial a los pueblos más necesitados
Vuelve a ellos tu mirada amorosa
y fortalece a cuantos sufren por la fe.

A ti, Madre de los hombres y de las naciones,
encomendamos llenos de confianza
la humanidad entera con sus temores
y sus esperanzas.
No permitas que le falte
la luz de la verdadera sabiduría.
Guíala en la búsqueda de la libertad y de la justicia
Dirige sus pasos por los caminos de la paz.

Haz que todos encuentren en Cristo camino, verdad y vida.
Sostén, oh Virgen María, nuestro caminar en la fe
y alcánzanos la gracia de la salvación eterna.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Madre de Dios y Madre nuestra, María!

Adaptada de una oración original de S. S. Juan Pablo II