MARÍA, LA MUJER, LA NUEVA EVA
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Recapitular significa devolver todas las cosas a su principio Según San Pablo en Ef 1,9, Dios decidió recapitular todo en Cristo, lo del cielo y lo de la tierra. En Cristo todas las cosas tornan a la perfección que tenían al principio y recuperan su belleza y bondad originales. Todo comienza desde Él, porque es el Alfa, el Verbo creador. Todo tiende hacia Él y en Él concluye, porque es la Omega. Justino e Ireneo dos de los más conocidos Padres de la Iglesia, tienen esta perspectiva teológica como marco de referencia. Pero la amplían aplicándola también a María. «Adán, en efecto, fue recapitulado en Cristo, para que lo mortal fuese devorado en la inmortalidad, y Eva (fue recapitulada) en María, para que una virgen desatase y deshiciese con su obediencia de virgen la desobediencia de una virgen».
María Virgen acogió con fe y alegría la palabra del ángel que le decía que el Verbo se encarnaría en Ella, creyó, y por eso nació de ella el Hijo de Dios. Lo que se inicia en Justino, llega a plenitud en Ireneo, quien desarrolla el pensamiento paulino de la recapitulación y lo completa con otra reflexión sobre la recirculación. Según Ireneo, el Verbo de Dios en su encarnación «recapitula» en sí mismo todas las dimensiones del hombre (cuerpo, alma, potencias, etc.) y a todos los hombres. Se convierte en la cabeza de la humanidad. Todo lo nuestro es suyo y lo suyo (divinidad, Espíritu) es nuestro. Así se convierte en el «nuevo Adán». Cuando alguien lo acoge, recibe de Él aquella semejanza de Dios que había perdido: «Aquel que había de matar el pecado y redimir al hombre «reo de muerte», tenía que hacerse como el hombre (es decir, reducido a esclavitud por el pecado, bajo el poder de la muerte), para que el hombre matase al pecado y saliese de la muerte».
María, la segunda Eva, fue una virgen obediente a la Palabra de Dios por causa de la cual el ser humano fue engendrado de nuevo para la vida y recibió la vida; por eso «Adán fue restaurado en Cristo para que lo que es mortal fuera absorbido por la inmortalidad; y Eva fue restaurada en María, para que una virgen disolviera y aniquilase con su obediencia de virgen la desobediencia de una virgen». Jesús fue el nuevo Adán en la cruz; María, la nueva Eva en la anunciación «Gracias a su obediencia en el madero recapituló la desobediencia del otro madero; y la seducción desenfrenada, por la cual desgraciadamente fue seducida aquella que ya estaba destinada para un varón, la virgen Eva, fue disipada por la verdad de la que fue bien evangelizada por el ángel y que ya estaba bajo marido, la virgen María. Así como aquélla fue seducida por la palabra del ángel hasta huir de Dios y transgredir su palabra, así ésta recibió la alegre noticia por medio de la palabra del ángel, de modo que llevó en sí a Dios obedeciendo a su palabra; y así como aquélla se dejó seducir desobedeciendo a Dios, así ésta se dejó persuadir obedeciendo a Dios, para que la virgen María se convirtiera en abogada de la virgen Eva». « Y así como el género humano fue atado a la muerte por medio de una virgen, así fue liberado por medio de una virgen, porque la desobediencia de una virgen fue contrabalanceada por la obediencia de una virgen. Por consiguiente, el pecado del primer hombre fue reparado por la recta conducta del Primogénito y la prudencia de la serpiente fue vencida por la sencillez de la paloma así quedaron rotos los lazos que nos tenían unidos a la muerte» . Este texto de Irineo, inicia y concluye con el paralelismo entre el primer Adán y el segundo Adán. Y en el medio describe en diferentes tonalidades el paralelismo entre la primera Eva y la segunda Eva.
lrineo resalta el protagonismo de Adán. El nuevo Adán, es el que supera el pecado del primer hombre. La nueva Eva aparece estrechamente vinculada a Él. La primera Eva y la segunda Eva aparecen como mujeres vírgenes, prometidas a un varón. De hecho, la relación entre Jesús y María que se describe en este texto no es la de madre e hijo, sino la de dos principios de recapitulación. El paralelismo entre Eva y María se rompe en algunos momentos, como cuando Ireneo presenta a María como abogada de Eva, pues María con su obediencia a la palabra de Dios, abogó por la desobediente Eva.
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