EL MOTIVO DE NUESTRA ALEGRÍA
La
alegría es esencial en la vida espiritual. Si pensamos o decimos cualquier cosa
de Dios y no lo hacemos con alegría, nuestros pensamientos y nuestras acciones
serán estériles. Podemos ser infelices por muchas causas, pero podemos encontrar
aún alegría, porque ésta procede de saber que Dios nos ama.
Estamos inclinados a pensar, nos parece contradictorio, que cuando estamos tristes no podemos estar contentos, pero en la vida de una persona que pone a Dios en el centro pueden coexistir el dolor y la alegría.
No resulta fácil de comprender, pero cuando pensamos en alguna de nuestras experiencias más profundas, como asistir al nacimiento de un niño o a la muerte de un amigo, con frecuencia forman parte de la misma experiencia un gran dolor y una gran alegría, y descubrimos a menudo la alegría en medio del dolor.
Recuerdo
los momentos más dolorosos de mi vida como momentos en los que he llegado a ser
consciente de una realidad espiritual mucho más grande que yo, y que me permitía
vivir mi dolor con esperanza. Incluso me atrevo a decir: «Mi dolor fue el lugar
en el que encontré mi alegría».
La alegría no es cualquier cosa que simplemente nos sucede. Debemos elegir la alegría y seguir eligiéndola cada día. Se trata de una elección basada en el conocimiento de que pertenecemos a Dios y hemos encontrado en Dios nuestro refugio y nuestra salvación, y que nada, ni siquiera la muerte, nos lo puede arrebatar
Autor: H. J. M. Nouwen, Obra:”Vivere nello Spirito”, Brescia 1984.