«Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios bendijo diciéndoles: "Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra».   (Gen 1,27-28).

EL MEDIO AMBIENTE

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Durante milenios el ser humano tomó libremente de su entorno lo necesario para vivir. En un principio, nos dicen los antropólogos, el hombre fue recolector. La naturaleza era sumamente generosa y ofrecía suficiente alimento a los hombres y mujeres que se movían con toda libertad sobre la superficie de la tierra.

Con el descubrimiento de la agricultura, los habitantes de nuestro mundo se aseguraron una fuente segura y constante de alimentos. Los ganados les ofrecían alimento además de pieles para cubrir sus cuerpos.

La relación del ser humano con la naturaleza se desarrolla, por muchos milenios, en conformidad con el mandato bíblico de «someter la tierra» y «tener autoridad ... sobre todo ser viviente...». Los recursos de la tierra siempre estuvieron a disposición de la humanidad para satisfacer sus necesidades básicas de alimento. vestuario o habitación. Por generaciones se dio un sano y justo equilibrio entre esas necesidades v los medios que la naturaleza ofrecía.

Sin embargo, este orden ha sido trastornado drásticamente.  Ya no se da un equilibrio entre las necesidades humanas y los recursos de la naturaleza. Basta pensar en los bosques que se talan y no se renuevan. En la erosión de las tierras de cultivo.

En las aguas contaminadas que corren por los ríos y matan a los peces. En el aire, viciado por las emisiones de las fabricas y de los automóviles. En la mancha urbana que cada día se extiende más.

A través de este artículo, te propongo reflexionar sobre el abuso perpetrado por los hombres de nuestro tiempo en contra de la naturaleza Muchas organizaciones realizan esfuerzos para poner un freno a la destrucción masiva de nuestro entorno. Espero despertar tu interés para conservar este mundo maravilloso que hemos recibido del Creador, el cual queremos heredar limpio y bello a las generaciones venideras.

¡EL ANIMAL NO ES CONCIENTE DE SUS ACTOS, EL HOMBRE SÍ !

¿Qué piensas que podrías hacer tú?

Reflexión propuesta por la Congregante Tere Ascensio.