LUZ

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En el camino de la cuaresma hoy brilla una luz particular que nos invita a encontrarnos con mayor profundidad con el Señor Jesús.

El ciego ha seguido un proceso desde las tinieblas a la luz de la fe en Jesús, que le habla, que está delante de él. Creer que alguien le ha dado la vista no es tan difícil. Encontrarse en una situación determinada de un hecho y reconocerlo es ya tener cierta fe. Pero encontrarse de tú a tú con el que ha cambiado nuestra situación, con el que nos ha sacado de la noche de la ceguera y nos ha hecho pasar a la claridad de su día es la fe madura a la que debemos llegar.

Debemos ir más allá del creer ser cristianos, para manifestar con toda nuestra vida este encuentro que nos vincula indisolublemente al Señor Jesús como su fuente.

Jesús no nos pide creer en una doctrina abstracta, sino que quiere una adhesión plena e incondicional a Él. Nos pregunta: "¿Quieres encontrarte conmigo para vivir para Mí?".

Recordemos que todos los días y a todas horas, el Señor es el que está ante nosotros y nos habla. Si Él es nuestra luz, vemos en su luz y nos convertimos en una manifestación transparente de las obras de Dios para su gloria.

Extractado de LECTIO DIVINA Tiempo de Cuaresma, Editorial Verbo Divino