AMERICA TIENE HAMBRE DE LA PALABRA DE DIOS
El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Paulo VI, en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar.
El Sínodo puede ser definido, como una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo.
En este contexto, el tema que se eligió para la celebración de la mas reciente ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA del SÍNODO DE LOS OBISPOS que se celebró en Ciudad del Vaticano del 5 al 26 de octubre de 2008 fue el de «LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA Y EN LA MISIÓN DE LA IGLESIA»
Esta última Asamblea Sinodal alude al fundamento mismo de la fe e intenta actualizar en nuestro tiempo los grandes testimonios de encuentro con la Palabra que encontramos en el mundo bíblico y a lo largo de la historia de la Iglesia.
A más de 40 años del Vaticano II, se buscó hacer recuento de los frutos que ha dado el documento conciliar Dei Verbum en las comunidades y cuál ha sido su real recepción.
Indudablemente, en relación a la Palabra de Dios, han sido alcanzados muchos resultados positivos en el pueblo de Dios, como la renovación bíblica en ámbito litúrgico, teológico y catequístico, la difusión y práctica del Libro Sagrado a través del apostolado bíblico y del dinamismo de las comunidades y movimientos eclesiales, así como la disponibilidad creciente de instrumentos de la comunicación actual.
Sin embargo, otros aspectos permanecen todavía abiertos y problemáticos. Aparecen graves fenómenos de ignorancia e incertidumbre sobre la misma doctrina de la Revelación y de la Palabra de Dios; es notable el alejamiento de muchos cristianos de la Biblia y persiste el riesgo de un uso incorrecto de la misma; sin la verdad de la Palabra se hace insidioso el relativismo de pensamiento y de vida. Se hace imperiosa la necesidad de conocer integralmente la fe de la Iglesia en la Palabra de Dios, de ampliar, con métodos adecuados, el encuentro con la Sagrada Escritura de parte de todos los cristianos y, al mismo tiempo, de abrirse a nuevos caminos que el Espíritu sugiere hoy, para que la Palabra de Dios, en sus diversas manifestaciones, sea conocida, escuchada, amada, profundizada y vivida en la Iglesia, y así se transforme en Palabra de verdad y de amor para todos los hombres.
Durante el Sínodo, tuvieron lugar una gran cantidad de ponencias vinculadas con el tema propuesto, pero me gustaría destacar uno que nos afecta más directamente.
No podemos ignora que la problemática que afronta la Iglesia Católica en los diversos continentes es de índole muy distinta, sus problemas, inquietudes y perspectivas sobre las acciones a llevar a cabo en el corto plazo están en función a su situación coyuntural actual.
Con el propósito de poner en contexto el alcance de esta afirmación, cabe señalar que en la actualidad las estadísticas nos señalan que en el Continente Americano se encuentra más del 50 % de los católicos del mundo.
Bajo esta premisa, esta breve propuesta que le estoy presentando se enfocará al caso del continente americano, para lo cual he tomado algunas ideas de la exposición que Monseñor Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa presentó al Sínodo.
Al inicio de la exposición se hace una revisión de la historia se la evangelización de América, iniciando con la travesía que trajo a Cristóbal Colón a estas tierras y la referencia a los primeros misioneros que difundieron la Palabra de Dios en nuestro continente.
Continua con la relatoría de los efectos que la Reforma Protestante tuvo en el mundo católico, el alejamiento que se tuvo de las Sagradas Escrituras y sus consecuencias. De ahí se pasa a comentar el gran impacto que tuvo la realización del Concilio Vaticano II, y sus repercusiones.
Expone Monseñor Rodríguez que:
El Concilio recomendó insistentemente a todos los fieles….., la lectura asidua de la Escritura, para que adquieran la “ciencia suprema de Jesucristo" (Flp 3, 8), pues “desconocer la Escritura es desconocer a Cristo" (Dei Verbum 25). Es preciso que "se multipliquen los ministros de la palabra capaces de ofrecer al pueblo de Dios el alimento de la Escritura, que alumbre el entendimiento, confirme la voluntad y encienda el corazón en amor a Dios" (Dei Verbum 23).
Continua comentando que a raíz de estos propósitos, en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM), siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, se ha motivando la reflexión sobre temas vinculados a aspectos bíblicos.
Así en Aparecida, 2007, el tema: "discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida", tiene una evidente raíz bíblica y garantizaba que la Palabra de Dios penetrara el acontecimiento.
De hecho, en sus Lineamientos se mencionó la importancia de la Palabra, la lectura orante, la pastoral bíblica y su alcance ecuménico. Por su parte, el Documento Conclusivo fue atravesado por el hilo conductor de la Biblia: pues en su introducción reconoce que la originalidad eclesial latinoamericana ha dependido de la meditación de la Palabra; la conclusión se inspira en el episodio de Emaús.
Precisamente los tres momentos de esta reflexión están concatenados por tres afirmaciones bíblicas progresivas y globalizantes: el «Ver» con la primacía de la Palabra (DA 77); el «Juzgar» con la centralidad de la Palabra (DA 134-140); el «Actuar» con la lectura orante y comunitaria: la Lectio Divina, o sea el ejercicio de lectura orante de la Sagrada Escritura (DA 331).
El Documento Conclusivo de Aparecida puntualiza la importancia de la Palabra, las mediaciones para entrar en ella y sus frutos en la vida cristiana; allí S. S. Benedicto XVI recordó que «hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios» (DA 3).
Esta Conferencia en Aparecida tuvo pues un profundo tejido bíblico, que se sustenta sobre los extremos de dos afirmaciones de fondo: la promoción bíblica como el primer fruto de la acción pastoral de la Iglesia latinoamericana, y la lectura orante de la Sagrada Escritura como el primer lugar formativo del encuentro con Cristo.
Citaré tres puntos más expuestos por Monseñor Rodríguez:
Entre las muchas formas de acercarse a la Sagrada Escritura, hay una privilegiada: la Lectio Divina o ejercicio de lectura orante de la Sagrada Escritura. Esta lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jesús-Maestro, al conocimiento del misterio de Jesús-Mesías, a la comunión con Jesús-Hijo de Dios, y al testimonio de Jesús-Señor del universo. (Documento de Aparecida 249)
La globalización tiene sus aspectos positivos, especialmente cuando se trata de información. Estamos informados de lo que está sucediendo en el mundo público de nuestros países, muchas veces en grandes escándalos de todo tipo. Sin embargo, lamentamos que muchos de los actores de este escenario social y político han pasado por nuestros centros de formación (ya sea catequesis, grupos juveniles, colegios y universidades). Cabe preguntarse: ¿cuál ha sido el papel de la enseñanza de la Palabra de Dios en todos ellos? ¿Los hemos ayudado a encontrarse con el Dios de la Palabra? ¿Por qué al llegar al mundo público, cualquiera que sea el escenario donde les toque actuar, los valores del Evangelio no son la directriz de su vida?
Es necesario en una formación cristiana sólida, un encuentro interpelante con el Dios de la Palabra, que modifique las conductas hasta volverlas cristianas. Es necesario por lo tanto replantear la manera en que educamos en la fe bíblica, para la vida de los cristianos. Vida que se manifieste en todos los aspectos, y que abarque la totalidad de las acciones y no solamente su vida al interior de los templos.
En este artículo, hemos podido constatar que lo que nos propone la Iglesia no son “lluvias de ideas”, ni “ocurrencias de momento”, sino que se trata de una inquietud que el Espíritu ha despertado entre los miembros de la Iglesia y que busca encontrar en nuestra conciencia el espíritu de cooperación que como católicos debemos a Nuestra Santa Madre Iglesia. Ojala y muchos de los que lean este artículo, se sientan interpelados a informarse más sobre estos temas, pero lo más importante, a involucrarse en el compromiso de dar a conocer a nuestros hermanos el gran tesoro de la Revelación de la que hemos sido beneficiarios.
Sea María, primera discípula y misionera de Cristo, y modelo perfecto de ambas tareas, nuestra inspiración, y nuestra intercesora para que el Señor nos allegue los elementos requeridos para llevar a cabo estas tareas.
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¿SABÍAS QUE PUEDES GANAR "INDULGENCIA PLENARIA" SI LEES LA SAGRADA ESCRITURA?
Ahora si por alguna causa razonable, alguna persona no puede leer, se conceden tanto la indulgencia plenaria, como la parcial ya mencionadas, si el texto de la Sagrada Escritura se escucha, ya sea porque otra persona lo lee o porque se percibe con ayuda de algún instrumento de los llamados de "video" o "audio". |