FAMILIA: FUNDAMENTO DE LA VIDA HUMANA
El magisterio de la Iglesia ha invitado muchas veces a los cristianos a reflexionar sobre la institución de la familia y a tomar conciencia de su carácter sagrado.
Los
muchos problemas que la época moderna plantea en este sector de la vida, como el
control de la natalidad, el drama de los matrimonios fracasados y de las parejas
cristianas divorciadas y casadas de nuevo, la difusión del aborto, del
infanticidio y de la mentalidad anticonceptiva, los variados problemas
económicos de la familia y la misma educación de los hijos a veces sometida al
Estado, ponen en crisis esta célula esencial de la sociedad humana.
Ante esta situación es necesario reafirmar que el fundamento de la vida humana es la relación conyugal entre los esposos, relación que, entre los cristianos tiene el carácter de sacramental.
Por
esto se debe recuperar una eficaz catequesis sobre el ideal cristiano de la
comunión conyugal y de la vida de familia, que valorice una espiritualidad de la
paternidad y de la maternidad.
La familia cristiana para poder ser llamada «Iglesia doméstica» debe constituir el ámbito en el que los padres transmiten la fe, siendo para los hijos su primer testimonio de la fe con la palabra y con el ejemplo, y ser a la vez el ambiente vital donde los hijos, educados en los valores evangélicos, puedan descubrir su vocación al servicio de la sociedad y de la Iglesia y encontrar el cauce para realizar su identidad cristiana.