EJEMPLOS MARIANOS

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SAN MARCELINO CHAMPAGNAT, el fundador de los Hermanos Maristas, tuvo que ir en Febrero de 1823 a visitar a un moribundo en una montaña en pleno invierno. Él y su acompañante se perdieron del camino, porque todo estaba lleno de nieve y era de noche. Después de andar y mucho rato por entre la nieve, cuando estaba ya para morirse de frío, el viento era cada vez mas fuerte y helado, Marcelino le dijo al hermano que lo acompañaba: "Amigo mío, estamos perdidos si la Virgen no viene a socorrernos; acudamos a Ella y pidámosle que nos saque del peligro en que nos hallamos de perder la vida en medio de estos montes y de esta nieve".

Con todo fervor rezaron aquella oración:

«Acordaos oh Madre Santa que jamás se ha oído decir que alguno que haya implorado vuestra ayuda, haya quedado sin tu auxilio recibir. Por eso con fe y confianza humilde y arrepentido, lleno de amor y esperanza este favor os pido»

Unos momentos después el otro hermano cayo desmayado de asfixia y de frío y cansancio. El Padre Champagnat trataba de reavivarlo para que no fuera a morir allí entre la nieve, y cuando llevándolo casi en peso, había caminado como cien metros, de pronto vio una luz que se movía. Dio gritos, y al poco rato llegó un campesino, los llevó a su ranchito que estaba allí cerca, escondido entre la nieve, y los salvo de morir aquella noche entre la nieve.

La Virgen los había salvado. Preguntado después el campesino por que salió aquella noche de su casa con una antorcha encendida, respondió: "Yo nunca salgo de noche fuera de mi casa en invierno. Pero esa noche sentí una inspiración, como una voz dentro del alma que me urgía a dar una vuelta con la antorcha encendida alrededor de la casa, y apenas estuve fuera empecé a escuchar los gritos del Padre que pedía auxilio. Si no los hubiera llevado aquella noche a mi casa, habrían amanecido muertos por congelación en aquel páramo". Nuestra Señora nunca deja una oración sin atenderla.

SAN BUENAVENTURA uno de los más grandes sabios de la Orden Franciscana, decía: "La Novena bienaventuranza es «Bienaventurados los devotos de la Santísima Virgen porque ellos tendrán sus nombres escritos en el Libro de la Vida, para la salvación eterna»"

SANTA BRÍGIDA en uno de sus éxtasis contempla la gran alegría que experimentan los santos en el cielo al saber como por la intercesión de Maria en favor de los pecadores, se aplaca Nuestro Señor, y los vuelve a recibir en su santa amistad.

Dice SAN BERNARDO, si una madre, tuviera dos hijos y supiera que uno de ellos ha ofendido a su hermano y que necesita hacer las paces con él, ¿qué haría sino procurar por todos los medios, hacer renacer la paz y la amistad entre los dos?. Pues bien -prosigue el santo, Maria es Madre de Jesús y madre nuestra, y cuando ve algún pecador que ha ofendido a Jesucristo y que ha perdido su amistad a causa del pecado, no queda tranquila hasta no haber empleado todos los medios posibles para lograr establecer de nuevo la paz y amistad entre sus dos hijos: Jesucristo y el pecador.

Un ANTIGUO DEVOTO DE LA VIRGEN, llamado ERNESTO, vencido por terribles tentaciones, le dijo a la Madre Santísima al pasar por frente a una de sus imágenes: «Señora, ¿Por qué no me ayudaste lo suficiente?» -y que le pareció oír una voz que le respondía: «Y tu ¿por qué no me invocaste lo suficiente?». Empezó a invocar con mas frecuencia a la Reina Celestial, logró enmendarse y murió como un santo.

SANTA GERTRUDIS contempla en visión a los pecadores que en forma de leones, osos, tigres y demás fieras se refugiaban bajo el manto de Nuestra Señora. Y oyó un mensaje en el que se le anunciaba que la Virgen Santa no rechaza a ningún pecador que le pida su ayuda, y que Ella salva de la muerte eterna a los pecadores que con fe soliciten su intercesión.

SAN BERNARDO dice: "Maria es, como en tiempos de Noe, un Arca de Salvación, que salva a cuantos se refugian en ella. En el Arca de Noe se salvaron de la muerte hasta animales salvajes. Bajo el manto de Maria se pueden salvar hasta los más miserables pecadores".

Cuando SAN JUAN BERCHAMS, estaba moribundo. El Padre Superior le mandó por obediencia: "¿Dígame cual es el secreto para que la Virgen lo haya favorecido tanto a Usted? Es para contárselo a los jóvenes religiosos". Y el Santo responde: "El secreto es... ofrecerle cada día algo en homenaje a Nuestra Madre, aunque sea pequeño, pero no dejar ningún día de hacerlo".

SAN ALONSO RODRÍGUEZ, un humilde jesuita estuvo 40 años de portero en un colegio. Era devotísimo de la Madre de Dios. En él se cumplió la sentencia bíblica: «Si te dedicas a servir a Dios, prepárate a la tentación, porque la tendrás». (Ecl. 2) Le llegó una tentación horrible que le hacía muy amarga la vida. Llevaba semanas y semanas sufriendo este ataque desesperante del Enemigo y un día se detuvo frente a un cuadro de la Virgen y le dijo con toda el alma:

«Santa Maria, Madre de Dios, acuérdate de mí».

En ese momento sintió como que una nube oscura se alejaba de su mente, y la tentación desapareció. Ya San Bernardo decía: «Cuando sientas que el asesino gavilán de la tentación anda revoloteando a tu alrededor para matar la paz de tu alma, elévate rápido con la oración y refúgiate entre las manos de la Madre Santísima y el corazón del Hijo de Dios. Allí estarás a salvo».

SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO publicó en 1750 el libro mariano que más ediciones ha tenido en el mundo. Se llama "LAS GLORIAS DE MARIA" con un éxito editorial ha sido asombroso.. En vida del Santo, se hicieron 18 ediciones (en italiano, español y alemán) y en la actualidad se han hecho de este bellísimo libro: 323 ediciones en francés, 111 ediciones en Italiano, 82 en alemán, 66 en holandés, 62 en español, 36 en inglés  y más de 80 en otros idiomas. En total más de 767 ediciones.

San Alfonso empleo 16 años escribiendo este libro. Lo empezó a escribir cuando tenia 38 años (1734) y lo publicó cuando había cumplido ya los 54. Se dice que "Las Glorias de Maria" es la obra maestra de San Alfonso, y que parece que no estuviera escrito con palabras sino con fuego. Los que lo leen sienten en cada página un aumento nunca antes experimentado de su amor a la Madre de Dios.

Extractos del libro “Ejemplos Marianos” recopilado por el P. Eliécer Salesman y editado por Libritex, Colombia 1996.