DUEÑO DE MI

Volver a Principal

Ser persona es una gracia y una tarea. Implica ser libres, responsables de nuestros actos, constructores de nuestro futuro; implica llegar a ser dueños de nosotros mismos.

A nadie podemos echar la culpa de ser como somos, de pensar como pensamos, de actuar como actuamos. Es cierto que algunos casos, ciertas personas han influido mucho en nosotros, que algunas circunstancias nos han condicionado, pero nada nos ha determinado. Nuestra libertad, aunque se vea reducida, no podrá ser eliminada (salvo en casos de severa enfermedad psíquica).

Se dice fácil eso de ser «dueños de nosotros mismos,,, pero es un enorme reto. Poco a poco tenemos que ir arrancando, de la mano de otros tiranos, espacios de autonomía en los que nosotros mandemos. Las circunstancias, el consumismo, la publicidad, la moda, la opinión ajena... son tiranos externos que nos quieren dominar. Nuestros estados de animo, fantasías, obsesiones y vicios, nuestra pereza y pesimismo... son tiranos internos. El mal, en cualquiera de sus formas, es el gran tirano. Por eso san Pablo exclamaba: «¡No me dejaré dominar por el mal!» (I Co 6,12).

Ser autónomos significa obedecer a nuestra propia ley. Y es nuestra esa ley que Dios ha escrito en nuestra conciencia: «Haz el bien y evita el mal». También son nuestras las demás normas que hemos ido formulando para nosotros a lo largo de la vida.

Para ser libres hemos de vivir el Evangelio y no seguir las normas que nos dictan nuestros caprichos, el mundo y el pecado.

Ser dueños de nosotros mismos implica pensar coherentemente, actuar conforme a lo que debemos hacer y controlar nuestros hábitos, pues si no controlamos nuestros hábitos, nuestros hábitos nos controlaran a nosotros.

Sabemos que esto no es fácil, sin embargo, nosotros los congregantes marianos, sabemos que siempre podemos invocar la ayuda de Nuestra Santísima Madre, para reducir esa posibilidad de perder el control y dejar de ser dueños de nuestros actos. Conocemos la manera, lo único que tenemos que hacer es no alejarnos, María siempre estará de nuestro lado para lograr este propósito, Ella quiere que seamos seres libres como su Hijo siempre desea que lo seamos, que ejerzamos nuestro libre albedrío, que seamos dueños de nuestros actos en todas las acciones de nuestra vida.

El autor del artículo es el R. P. Fernando Torre Medina Mora M. Sp. S.

A Jesús por María

Volver a página principal