COMENTANDO SOBRE LA NOVEDAD
Estas
son las palabras, en castellano, de la consagración del vino en la Eucaristía
que se usaban antes
«Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía».
Y las que usamos ahora:
«Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía».
Nos encontramos con una novedad que no va a ser fácil de manejar con provecho para todos.
Se trata del cambio en las palabras de la Consagración del vino. En vez de decir: "Sangre derramada por ustedes y por todos los hombres", se dice ahora: "Sangre derramada por ustedes y por muchos".
El fondo del cambio está en que la autoridad competente de la Iglesia (que para estos casos es el Papa) ha querido que las palabras griegas que el Nuevo Testamento pone en boca de Jesús, y su traducción al latín, que es la lengua oficial de la Iglesia, conserven, al traducirlas a las lenguas actuales, el matiz original.
En
la explicación se nos dice que, si bien Jesucristo murió por todos, no
todos se aprovechan de su muerte redentora.
Hace falta querer aprovecharse de la redención universal y obrar en consecuencia. Eso es también muy cierto.
El problema va a ser existencial. Cuando los fieles escuchan "derramada por ustedes y por muchos", lo que casi inevitablemente viene de inmediatosu cabeza puede ser: "por muchos, pero no por todos; ¡a lo mejor yo no soy de esos muchos!".
Por ello, debemos recalcar que Jesucristo sí murió por todos. La redención universal es dogma de fe y es muy consoladora.
¡Es una lástima que no todos la aprovechen!