CELEBRACIONES MARIANAS

Septiembre 2008

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Festividades de otros meses

Día 1

Nuestra Señora de los Remedios.

Es la imagen mariana más antigua de México ante la cual lloró Hernán Cortés su derrota de la "Noche Triste" en 1520. Esta imagen fue encontrada bajo un maguey, en el anteriormente conocido cerro de Otoncapulco, hoy cerro de los Remedios, donde ahora está su Templo. Juan Totoltépec, quien la encontró, la llevó a su casa donde la guardó algunos años y después le dispuso un pequeño templo. Cuando a este Don Juan, que era cacique, le dio la peste, se acordó de la milagrosa curación de Juan Bernardino el tío de Juan Diego, por la intercesión de la Señora del Cielo, Santa María de Guadalupe y pidió a sus hijos que lo llevaran ante ELLA; le rezó con lágrimas en los ojos, se humilló delante de su bendita imagen y le pidió el beneficio de la curación y ELLA acogiendo benignamente su oración, muy piadosa, le habló y le dijo: vuelve a tu casa y te ordeno que en la cumbre del cerro donde están los magueyes y viste mi imagen, erijas el templo en que he de estar y él, cumplió el mandato ya recuperado de la enfermedad.

En el siglo XVIII la noble ciudad de México contaba con cuatro baluartes Marianos que la protegían, al norte el de Santa María de Guadalupe, al poniente el de Nuestra Señora de los Remedios, al oriente Nuestra Señora de la Bala de Iztapalapa y al sur Nuestra Señora de la Piedad.

Hoy en día Nuestra Señora de los Remedios es la Patrona principal de la Arquidiócesis de Tlalnepantla.

Fuentes: Calendario 2004 "Mural" de la Obra Nacional de la Buena Prensa; Enciclopedia Guadalupana del Padre Xavier Escalada, S J.. págs. 650, 727; y Calendario Antiguo Galván.. C.m. - E.G. - C.A.G. respectivamente.

Día 4

Nuestra Señora de la Consolación ó Consoladora de los afligidos.

Cada día hay más tristeza en el mundo, porque cada vez hay más miserias y menos amor para aliviarlas pero la Santísima Virgen María ha desarrollado de mil maneras su oficio de consoladora: misteriosamente por la gracia, ocultamente por su influencia en las almas y maravillosamente con sus milagros y consuelos espirituales en Lourdes y Fátima.

La aflicción es el estado del hombre afectado por el dolor o la tristeza. El pecado, que nos priva de la gracia es una causa de aflicción sobrenatural cuyo único remedio eficaz es la contemplación de la verdad que es el mayor gozo que se puede alcanzar en esta vida.

María es consoladora porque el Espíritu Santo, el Consolador, se despocon ELLA y le confió la misión de consolar a las almas afligidas .Especialmente en nuestros tiempos quiere nuestra Santa Madre, por medio de su Corazón Inmaculado, ser el consuelo y el camino para que las naciones y las almas a ELLA consagradas vuelvan a encontrar la paz: CRISTO.

Fuente: Temas de Predicación de la .Pontificia Facultad Teológica de S. Esteban. Advocaciones y Títulos Marianos. Cuaderno # 56. Año 1960.

Día 8

La Natividad de la Santísima Virgen María.

Según la opinión más probable, María Santísima nació en Jerusalén el 8 de septiembre, día en que la Iglesia conmemora este glorioso acontecimiento.

Para todos los Santos celebra la Iglesia el día de su muerte, por ser éste el día de su entrada en el cielo, mas para María Santísima celebra el día de su nacimiento, porque Ella vino al mundo limpia de pecado y llena de gracia; su nacimiento anunciaba la próxima venida del Mesías, verdadero salvador del mundo.

El nacimiento de Haría fue motivo de gozo para la Santísima Trinidad, pues el Padre se alegró por ver nacida a su Hija predilecta. Alegrose el Hijo, pues sabía que María había de ser su Madre; y alegrose el Espíritu Santo, porque Ella estaba destinada a ser su templo y a concebir en su seno, por virtud suya, al Hijo del Altísimo.

La Natividad de María anunciaba la próxima venida de Jesucristo, fuente de gracia y salvación.

Fuente: “La Santísima Virgen María” por F. T. D. Editorial Progreso, S.A. 1956.

Día 12

El Santísimo nombre de María o el Dulce nombre de María.

Cinco días después de su Natividad celebramos su bendito nombre con toda la plenitud de su significado.

La Sagrada Escritura suele caracterizar en pocas palabras la importancia de una persona: a Salomón, lo llama el sabio; a Pedro el Príncipe de los Apóstoles; a Pablo el Apóstol de los gentiles y a María, la Llena de Gracia, nombre que le es tan propio, que es imposible aplicarlo a otra criatura.

Si hay entre los mortales un nombre tan hermoso y lleno de gracia, que merezca ser alabado, pintado y esculpido, es el nombre de María, a quien la Iglesia rinde culto de hiperdulía que significa "mayor honor". La festividad fue instituida por S.S. Inocencio XI Beato (Benedicto Odescalchi) en acción de gracias por la victoria obtenida en 1683 en los campos de Viena por los reyes cristianos, Juan Sobieski de Polonia y Leopoldo I de Austria en contra de los turcos, después de invocar su Dulce y Santo Nombre.

Fuente: “La Santísima Virgen María” por F. T. D. Editorial Progreso, S.A., 1956 y la Historia de la Iglesia de Ludwig Hertling, pág.386, 1984.

Día 15  

Nuestra Señora de los Dolores.

La devoción a la Virgen de los Dolores se remonta a los primeros años del segundo milenio, como desarrollo de la «compasión» con María junto a la cruz de Jesús.

Esta devoción fue formulada  litúrgicamente en tierras germanas, concretamente en Colonia, el año 1423. Sixto IV insertó en el misal romano la memoria de Nuestra Señora de la Piedad.

La atención hacia María «dolorosa» se fue desarrollando gradualmente en la forma de los Siete Dolores, representados en las siete espadas que traspasan el corazón de la madre de Cristo. La extensión a la Iglesia  latina en 1727 fue favorecida por los Siervos de María, que la celebraban desde 1668.

La colocación en el 15 de septiembre se remonta a Pío X (1903 -1914). A partir del calendario litúrgico de 1969 se la denomina memoria de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores.

Puesto que María estaba involucrada en los acontecimientos de la encarnación y Juan la presenta al pie de la cruz, Ella, después de Jesús, se convirtió en un centro de interés y, desde alrededor del siglo XIV, la muestran sosteniendo el cuerpo de su Hijo bajado de la cruz (la Piedad» de Miguel Ángel).

En 1423, en Alemania, se tuvo la celebración de los Dolores de María y al finalizar el siglo, los frailes servitas (de la Orden de los Siervos de Santa María Virgen) crearon en Bélgica la primera cofradía de la Virgen de los siete dolores y consiguieron para celebrarla dos fechas, la del viernes de dolores (viernes de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.) y la del 15 de septiembre, sin embargo, no pasaba de ser una devoción local hasta que el Papa Benedicto XIII la insertó en el calendario litúrgico hacia el año 1721 con el título de "Los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María".

El viernes anterior al Domingo de Ramos (quinta semana de cuaresma) la celebración de los Dolores de María establecía su relación con la Pasión del Señor. Pío X, en 1913, para conservar intactos los días de la Cuaresma, la dejó únicamente, para el 15 de septiembre, el día inmediato consecutivo a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. En la revisión de la liturgia, luego del Vaticano II, la Misa y el Oficio tuvieron nuevos formularios; el himno del siglo XIII, Stabat Mater (ahora se atribuye a San Buenaventura), ha permanecido como una secuencia opcional.

La perícopa de Lucas 2, 33-35 del Ciclo C nos habla de Jesús, en las primeras semanas luego de su nacimiento, ya como una señal de contradicción, y María, la Hija de Sión, involucrada en el destino de su pueblo. Ella estará en el centro de las contradicciones cuando "queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones", a favor o en contra de su Hijo, y la "espada" de la división atravesará su corazón, como la lanza atravesó el de su Hijo (Jn.19,37; Za.12,10).

Un mártir es un testigo de Cristo y de su palabra, y San Bernardo evidentemente vio a María como testigo de su Hijo, la Palabra hecha carne, y sufrió con él en la cruz y así se hizo testigo de sus sufrimientos, que compartía con él.

Podemos concluir con San Bernardo: "Aquélla (la de Jesús) fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra (la muerte de María en su corazón) tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.

Fuentes: Nuestra Señora en  la Liturgia. J.D. Crichton. Obra Eacional de la Buena Prensa. 200 y Lectio Divina Vol 17 (Propio de los Santos II, Editorial Verbo Divino Pamplona 2005.

Día 19

La Virgen de la Asunción en la Salette.

De alcance apocalíptico fue la aparición de la Virgen en la montaña de la Salette (Grenoble, Francia) a los niños Máximo Giraud (11 años) y Melania Calvat (15 años) el 19 de septiembre de 1846. La Virgen se les presenta llorando y les comunica un largo mensaje para el pueblo cuya parte esencial decía:

"Si mi pueblo no quiere enmendarse, me veré obligada a dejar que mi Hijo descargue su brazo".

El Obispo Diocesano, tras de minucioso examen, reconoció en 1851 la autenticidad de esta aparición y su sucesor la confirmó. Respecto al "Secreto de la Salette" la Santa Sede expresó severas reservas.

En la montaña nevada de la Salette se ha levantado un importante Santuario, centro de numerosas peregrinaciones, y existe una Congregación Religiosa de "Misioneros de Nuestra Señora de la Salette".

Fuente: “Lo Mejor Sobre María”. Bengoechea Blat. Librería Parroquial de Clavería. 2da. Edición, 1995.

Día 24

Nuestra Señora de la Merced.

El espíritu cristiano y caballeresco de la España medieval (siglo XIII) suscitó en diversos personajes, san Pedro Nolasco, san Raymundo de Peñafort y en el Rey de Aragón Jaime I la fundación de la Orden de La Merced o de los mercedarios que al principio recibió caballeros comerciantes y luego se integró sólo de frailes comprometidos con la liberación de los cristianos cautivos, en ese tiempo, "los pobres por antonomasia", que mucho sufrían bajo el poder musulmán en el norte de Africa.

En esa época, la palabra "merced" significaba beneficio, gesto de compasión con el que sufre y se llamaba "hombre de merced" al que se daba al servicio en favor de los pobres y por lo tanto al que liberaba a los cautivos; en los principios de esa obra se llegaron a liberar cerca de 25,000 cautivos,

Los mercederios, muy devotos de la Virgen María vistieron su hábito y la tomaron como guía y patrona de su increíble vocación y de ahí viene el título para la Santísima Virgen María como "Nuestra Señora de la Merced" que se celebra el día 24 de septiembre. aunque la fecha de la fundación fue el 10 de agosto del año 1218.

Fuente: Cf. E.G. pág.544 y el “Manual de Historia Eclesiástica” del P. Bernardino Llorca, S.J. Pág. 362.

Una posdata importante. En 1956 Editorial Progreso publicó un librito sobre la Santísima Virgen María con «nihil obstat e imprimatur» en el que se lee, (en su página 73) lo siguiente: en la noche del primero de agosto de 1218, se apareció la Santísima Virgen a san Pedro Nolasco, a san Raymundo de Peñafort y a Jaime I el Conquistador, rey de Aragón, y los exhortó con dulces palabras a que fundaran una Orden Religiosa con el objeto de redimir a los pobres cristianos que sufrían en las lo breas cárceles de los mahometanos.

Según esto, Nuestra Señora de la Merced, no sería sólo un título, sino también una advocación.