CELEBRACIONES MARIANAS
MARZO 20
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MES CONSAGRADO A SAN JOSÉ, Esposo de la Santísima Virgen

Día  19

SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA Y CUSTODIO DE LA SAGRADA FAMILIA

El Papa León XIII escribió una encíclica presentando a San José como modelo de la vida familiar y de la vida de trabajo, y patrono de la Iglesia universal. En tiempos de crisis social y decaimiento religioso, el Papa pidió a los fieles que invocaran a San José juntamente con la Virgen María.

Naturalmente Jesús es el único Salvador del mundo, pero Dios invita a María y a José a participar muy de cerca en este misterio.

Durante el tiempo en que María y José están desposados y todavía no han empezado a convivir como esposos, llega el anuncio de la encarnación virginal de Jesús. Mientras el Evangelio de Lucas nos relata la anunciación a la Virgen María, el primer capítulo de Mateo nos presenta de forma parecida el anuncio a San José.

El mensajero se dirige a José como el «esposo de María», confiándole la tarea de imponer el nombre de "Jesús" al niño y de actuar como su padre terreno. Al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel le mandó, tomando consigo a su mujer. En esto demuestra una disponibilidad de voluntad semejante a la de María.

Las palabras de Isabel a María : «Feliz la que ha creído» se pueden aplicar en cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la Palabra de Dios, le unió en modo particular a la fe de María. José es el primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su esposa en esa fe. Junto con ella él es el primer depositario del misterio escondido desde los siglos en Dios.

Aunque único, el matrimonio de José y María es completamente auténtico, y de este hecho resulta que José es verdaderamente padre de Jesús, como lo llama el Evangelio y la misma virgen María. Jesús no nace de la semilla de José, y sin embargo su genealogía se anuncia por la línea de José, el esposo de María. José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús al hijo de María.

Los primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José, quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer.

Dirigiéndose a Belén para el censo, José inscribe al salvador del mundo en el registro con el nombre de «Jesús, hijo de José de Nazaret». En la noche de Belén José tiene el privilegio de ver con sus ojos el nacimiento del Hijo de Dios, y después también es testigo con María de la adoración de los pastores y luego de los magos.

José tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. Durante este tiempo Jesús sencillamente vive sujeto a José y María, santificando la vida de familia y la vida de trabajo.

Desde el momento en que José recibió su misión de tomar por esposa a la Madre de Dios, hizo lo que el ángel le mandó. Fue el inicio de una larga vida de fidelidad a la llamada de Dios hasta el final.

Al aceptar José la invitación del ángel, su amor de hombre justo fue regenerado por el Espíritu Santo. El amor de Dios obraba en la íntima comunión espiritual de alianza entre estos esposos. Mediante el sacrificio total de sí mismo, José junto con María simboliza el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. Por el lazo conyugal José se acerca más que ningún otro a la sublime dignidad de la Virgen.

Día  22

Festividad de la Santísima Virgen María como Madre de la Compañía de Jesús.

En 1540, el Papa Paulo III aprobó la Compañía de Jesús. El 22 de abril del siguiente año, San Ignacio ya Prepósito General y sus compañeros, en la Basílica Romana de San Pablo, emitieron sus votos solemnes ante la imagen de la Virgen María. 

Ese día por lo tanto, es considerado como del nacimiento de la Compañía de Jesús, en cuyo recuerdo se celebra cada año esta Fiesta.

(Fuente: “Iñigo” de Pablo López de Lara, S. J. página. 125)

Día  25

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR Y LA ENCARNACIÓN DEL SEÑOR

Dice así la Sagrada Escritura:
El sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era Maria. Y, entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella se turbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El Ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará «Hijo del Altísimo» y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin". María respondió al Ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?. El Ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo lo cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo, se le llamará «Hijo de Dios».
Mira también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y éste es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios". Dijo María:
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el Ángel, dejándola se fue. Lc.1,26-38
Y todos sabemos que cuando María pronuncio su “fiat", la Palabra se hizo carne en sus purísimas entrañas.
Esta fiesta del Señor es a la vez una de las más grandes fiestas de la Virgen María en el calendario universal.
Acerca de la importancia de este día, que se celebra nueve meses antes de la Navidad escribe Pablo VI en "Marialis Cultus" (6,37)  siguiente: "Para la solemnidad de la Encarnación del Verbo, en el Calendario Romano, con decisión motivada, se ha restablecido la antigua denominación ANUNCIACION DEL SEÑOR, pero la celebración es conjunta de Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre la Virgen María por que el Verbo se encarna en las purísimas entrañas de María y de ella se hace Hijo (Mc.6,3) y ella a su vez, se convierte en la Madre de Dios'.
¡Alegría inconmensurable para nuestro corazón la celebración de este gran día !

Día  27

NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD

Desde la encarnación hasta su muerte la Santísima Virgen debió haber gozado mucho, pero también sufrido mucho. Las Escrituras nos hablan muy poco de Ella, solo una vez aparece prorrumpiendo un himno de alabanza y de acción de gracias al Todopoderoso por las grandes maravillas que había hecho en Ella (Lc 1, 39-55). Otra vez dejó aparecer el dolor de su corazón: cuando se perdió a su Hijo (Lc 2, 48).

Tanto las alegrías como las penas han quedado ocultas a nuestros ojos pero la piedad cristiana, asistida por el. Espíritu Santo, ha sabido descubrir algunas de esas alegrías y penas para meditarlas y compartirlas. Incluso, Ella misma se ha dignado descubrírselas a algunos de sus devotos hijos,-como, por ejemplo, a aquellos siete santos florentinos que el 15 de agosto de 1233, fiesta de la Asunción de María, fundaron la Orden de los Siervos de María. De Ella misma recibieron el encargo de meditar sus dolores y darlos a conocer a todos los hombres.

Con este objeto los Siervos de María han propagado el piadoso ejercicio de -la “Corona de los dolores”, que se compone de la meditación de los siete dolores más significativos de María:

La liturgia romana, hasta 1960, celebraba dos fiestas de los dolores de María. Una el viernes de la semana de pasión, la otra el 15 de septiembre.

La primera es la más antigua. En 1423 se celebraba en Colonia con el titulo de la Compasión de María. A fines de ese siglo XV, el Papa Sixto IX aprobó la Misa e inscribió la fiesta en el Martirologio. La fecha variaba mucho, hasta que Benedicto XIII, en el año 1727, la puso, conforme al use de los dominicos, el viernes de la semana de Pasión con el nombre Fiesta de los Siete Dolores. En el calendario Romano de 1969 se le suprimió.

La fiesta del 15 de septiembre es muy posterior. En 1668 la Orden de los Servitas obtuvo de la Santa Sede la autorización de celebrar una fiesta especial en honor de los Siete Dolores de María el tercer domingo de septiembre. Al salir de la cautividad, el Papa Pío VII la extendió a la Iglesia universal en recuerdo de los sufrimientos que la Iglesia acababa de padecer en le persona de su Pontífice. Pío X la fijó el 15 de septiembre con el rito doble de segunda clase. El Calendario Romano de,1969 la colocó entre las "memorias obligatorias"  

Otras reflexiones

Información preparada por los  Congregantes Marianos Alejo Soto y. Alfonso Marín.

A Jesús por María

 

Festividades de otros meses