Día 19
SAN
JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA Y CUSTODIO DE LA SAGRADA FAMILIA
El
Papa León XIII escribió una encíclica presentando a San José como modelo de
la vida familiar y de la vida de trabajo, y patrono de la Iglesia universal. En
tiempos de crisis social y decaimiento religioso, el Papa pidió a los fieles
que invocaran a San José juntamente con la Virgen María.
Naturalmente
Jesús es el único Salvador del mundo, pero Dios invita a María y a José a
participar muy de cerca en este misterio.
Durante
el tiempo en que María y José están desposados y todavía no han empezado a
convivir como esposos, llega el anuncio de la encarnación virginal de Jesús.
Mientras el Evangelio de Lucas nos relata la anunciación a la Virgen María, el
primer capítulo de Mateo nos presenta de forma parecida el anuncio a San José.
El
mensajero se dirige a José como el «esposo de María», confiándole la tarea
de imponer el nombre de "Jesús" al niño y de actuar como su padre
terreno. Al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel le mandó, tomando
consigo a su mujer. En esto demuestra una disponibilidad de voluntad semejante a
la de María.
Las
palabras de Isabel a María : «Feliz la que ha creído» se pueden aplicar en
cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la
Palabra de Dios, le unió en modo particular a la fe de María. José es el
primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su
esposa en esa fe. Junto con ella él es el primer depositario del misterio
escondido desde los siglos en Dios.
Aunque
único, el matrimonio de José y María es completamente auténtico, y de este
hecho resulta que José es verdaderamente padre de Jesús, como lo llama el
Evangelio y la misma virgen María. Jesús no nace de la semilla de José, y sin
embargo su genealogía se anuncia por la línea de José, el esposo de María.
José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús
al hijo de María.
Los
primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José,
quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole
todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer.
Dirigiéndose
a Belén para el censo, José inscribe al salvador del mundo en el registro con
el nombre de «Jesús, hijo de José de Nazaret». En la noche de Belén José
tiene el privilegio de ver con sus ojos el nacimiento del Hijo de Dios, y después
también es testigo con María de la adoración de los pastores y luego de los
magos.
José
tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en
sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. Durante este tiempo Jesús
sencillamente vive sujeto a José y María, santificando la vida de familia y la
vida de trabajo.
Desde
el momento en que José recibió su misión de tomar por esposa a la Madre de
Dios, hizo lo que el ángel le mandó. Fue el inicio de una larga vida de
fidelidad a la llamada de Dios hasta el final.
Al
aceptar José la invitación del ángel, su amor de hombre justo fue regenerado
por el Espíritu Santo. El amor de Dios obraba en la íntima comunión
espiritual de alianza entre estos esposos. Mediante el sacrificio total de sí
mismo, José junto con María simboliza el misterio de la Iglesia, virgen y
esposa. Por el lazo conyugal José se acerca más que ningún otro a la sublime
dignidad de la Virgen.
Festividad
de la Santísima Virgen María como Madre de la Compañía de Jesús.En 1540, el Papa Paulo III aprobó la Compañía de Jesús. El 22 de abril del siguiente año, San Ignacio ya Prepósito General y sus compañeros, en la Basílica Romana de San Pablo, emitieron sus votos solemnes ante la imagen de la Virgen María.
Ese
día por lo tanto, es considerado
como del nacimiento
de la Compañía de
Jesús, en
cuyo recuerdo se celebra
cada año
esta Fiesta.
(Fuente:
“Iñigo” de Pablo López
de
Lara,
S.
J. página.
125)
LA
ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
Y
LA ENCARNACIÓN
DEL SEÑOR
Dice así la
Sagrada Escritura:
El sexto mes envió Dios el ángel
Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un
hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era Maria. Y,
entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella se
turbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El Ángel
le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a
concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús.
Él será grande, se le llamará «Hijo del Altísimo» y el Señor Dios le dará el
trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su
reino no tendrá fin". María respondió al Ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no
conozco varón?. El Ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el
poder del Altísimo lo cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será
santo, se le llamará «Hijo de Dios».
Mira también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y éste es ya
el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible
para Dios". Dijo María:
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el Ángel,
dejándola se fue. Lc.1,26-38
Y todos sabemos que cuando María pronuncio su “fiat", la Palabra se hizo carne
en sus purísimas entrañas.
Esta fiesta del Señor es a la vez una de las más grandes fiestas de la Virgen
María en el calendario universal.
Acerca de la importancia de este día, que se celebra nueve meses antes de la
Navidad escribe Pablo VI en "Marialis Cultus" (6,37) siguiente: "Para la
solemnidad de la Encarnación del Verbo, en el Calendario Romano, con decisión
motivada, se ha restablecido la antigua denominación ANUNCIACION DEL SEÑOR, pero
la celebración es conjunta de Nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre la
Virgen María por que el Verbo se encarna en las purísimas entrañas de María y de
ella se hace Hijo (Mc.6,3) y ella a su vez, se convierte en la Madre de Dios'.
¡Alegría inconmensurable para nuestro corazón la celebración de este gran día !
Desde la encarnación hasta su muerte la Santísima
Virgen debió haber
gozado mucho, pero también sufrido mucho. Las
Escrituras nos hablan muy poco de Ella, solo una vez aparece prorrumpiendo un himno de
alabanza y de acción de gracias al Todopoderoso por
las grandes maravillas que había
hecho en Ella (Lc
1, 39-55). Otra vez dejó aparecer el
dolor de su corazón: cuando se
perdió a su Hijo (Lc
2, 48).
Tanto las alegrías como las penas han quedado ocultas a nuestros ojos pero la piedad cristiana,
asistida por el. Espíritu
Santo,
ha
sabido
descubrir algunas de esas alegrías y
penas para meditarlas y compartirlas.
Incluso, Ella misma se ha dignado
descubrírselas a algunos de sus devotos hijos,-como, por ejemplo, a aquellos siete santos
florentinos que el 15 de agosto de 1233,
fiesta de la Asunción de María, fundaron la Orden de los Siervos de María. De Ella
misma
recibieron el encargo de meditar sus
dolores y darlos a conocer a todos los hombres.
Con este objeto los Siervos de María han propagado el piadoso ejercicio de
-la
“Corona de los dolores”,
que se compone
de
la meditación de los siete
dolores más significativos de María:
La liturgia romana, hasta 1960, celebraba dos fiestas de los dolores de María. Una el
viernes de la semana de pasión, la
otra el 15 de septiembre.
La primera es la más antigua. En 1423 se celebraba en Colonia con el titulo de la
Compasión de María. A fines de ese
siglo XV, el Papa Sixto IX aprobó la Misa e inscribió la fiesta en el Martirologio. La fecha variaba mucho, hasta
que Benedicto XIII, en el año 1727, la puso, conforme al use de los
dominicos, el viernes de la semana de Pasión con el nombre Fiesta de los Siete
Dolores. En el calendario Romano
de 1969 se le suprimió.
La fiesta del 15 de septiembre es muy posterior. En 1668 la Orden de los Servitas obtuvo
de la Santa Sede la autorización de celebrar una
fiesta especial en honor de los Siete
Dolores de María el tercer domingo de septiembre. Al
salir de la cautividad, el Papa Pío VII la extendió a la Iglesia universal en recuerdo de los sufrimientos
que la Iglesia acababa de padecer en le
persona de su Pontífice. Pío X la
fijó el 15 de septiembre con el rito doble de segunda
clase. El Calendario Romano de,1969 la colocó entre las "memorias obligatorias"
Información
preparada por los Congregantes Marianos Alejo Soto y. Alfonso Marín.