Nuestra
Señora de los Ángeles
En
esta ciudad, capital que fue de la Nueva España, por 1580 acaeció
una de las más grandes inundaciones: agitadas aguas arrastraban muchos objetos, entre ellos, una preciosa imagen de María pintada en lienzo que luego vientos llevaron al barrio de Coatlan de donde la rescató
un noble cacique llamado Isayoque.
Este, edificó en ese lugar una pequeña capilla de adobe en cuyo muro mandó a los
pintores copiar fielmente el lienzo maltratado por la humedad y traqueteo de las aguas sin dañar el hermoso
rostro. Esta es la imagen que se venera en el Santuario de Nuestra Señora de los
Ángeles en la Colonia Guerrero, en el Distrito Federal, Capillapública en 1595 a cargo de la Compañía de Jesús, que la tuvo a su cargo desde
1850 hasta 1994.
Es también la Patrona principal de la diócesis de Tulancingo, así como Patrona de Costa Rica.
Santa María la Mayor, en Roma
Nuestra Señora de las
Nieves.
En el pontificado del Papa Liborio un noble patricio romano de nombre Juan y su esposa, oraron a la Santísima Virgen María solicitándole les indicase en qué le agradaría que empleasen sus bienes ya que no tenían hijos. En la noche del 5 de agosto se les apareció en sueños a ambos separadamente y les manifestó que la voluntad de su Hijo y la suya, era que edificasen un templo en su honor en el monte Esquilino, en cuya altura hallarían no sólo señalado el sitio, sino también trazado el plano del templo sobre un tapete milagroso de nieve. Comunicaron su visión al Papa quien había tenido otra semejante la misma noche y que fue con ellos a ese monte acompañados de clero y pueblo, encontrando un espacio cubierto de nieve a pesar del estío. Pronto construyeron ahí la primera Iglesia en Roma dedicada a la Virgen y que ahora se nombra Santa María la Mayor. De ella se nos dice en el calendario Galván: Nuestra Señora de las Nieves. La dedicación del principal templo erigido a la Madre de Dios, la gran Basílica Liberiana de Santa María la Mayor en Roma, decorada con el primer oro que llegó de América.
El
tránsito de María Santísima.
El
calendario Galván hace este señalamiento al final de la lista de santos
del día.
El
Nuevo Misal del Vaticano II se refiere a la solemnidad de la Asunción de la
Virgen María del siguiente modo: "La fiesta de la Asunción (o
Dormición, como la llaman los orientales) de la Virgen, nos recuerda el
tránsito de María de este mundo al Padre, es decir, su Pascua. La Madre
íntegra del Hijo de Dios no podía corromperse en el sepulcro; por esto,
al final de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria
del cielo".
La
constitución apostólica "Munificentissimus Deus” en la que el Papa Pío
XII proclamó el dogma de la Asunción dejó totalmente imprejuzgado, y,
por tanto, libremente discutible para los teólogos, el modo; es decir,
si este hecho -indiscutible- se ha verificado con la modalidad de la muerte y
resurrección, o con la modalidad del traslado inmediato de
la vida terrena a la vida celeste.
La
opinión que sostiene con firmeza la Asunción gloriosa de María después
de la muerte y resurrección, no solamente reúne los sufragios de la
inmensa mayoría de los mariólogos, sino que nos parece objetivamente mucho
más probable.
Tomado de La Virgen Maria de Royo Marín; O. P. pags.204-205
La
Asunción de la Santísima Virgen María.
El
emperador oriental Mauzricio mandó celebrar la fiesta de la Asunción de
María el 15
de
agosto hacia el año 600; en la fe del pueblo, en la tradición
y en el arte cristiano, la Asunción de María al cielo en cuerpo
y alma es una de las
verdades
más aceptadas con verdadero
entusiasmo
de manera que no fue novedad que el Papa Pío XII la haya proclamado
como dogma de fe el primero
de noviembre de 1950
para
celebrarse el mismo
día según la referencia histórica
antedicha.
Esta
solemnidad se celebra como titular de la Catedral Primada de México.
Por
otro lado, en el mismo libro de Royo Marín, pág;.208 se dice:
Otro
ilustre
mariólogo (Garriguet)
escribe
estas hermosas palabras:
"María
murió
sin
dolor,
porque
vivió
sin placer;
sin temor,
porque
vivió
sin
pecado; sin
sentimiento,
porque
vivió
sin
apego
terrenal.
Su muerte
fue
semejante
al
declinar
de una
hermosa tarde,
fue
como un
sueño
dulce y apacible;
era
menos el
fin
de
una
vida
que la
aurora
de una
existencia
mejor.
Para
designarla
la
Iglesia
encontró una
palabra
encantadora:
la llama
sueño (o dormición)
de la
Virgen.
Seguimos
consultando
el
mismo
libro
en
su
pág.
.213, punto
#
172
He
aquí
como
se
verificó el
fenómeno
corporal de
la Asunción.
La
Virgen
murió
y
en el
momento mismo en
que
su
alma
santísima
se separó
del
cuerpo -que
en
eso
consiste la
muerte-
entró inmediatamente en
el
cielo
y quedó,
por
decirlo así,
incandescente de
gloria,
en
grado
incomparable,
como
correspondía
a la
Madre
de Dios
y a la
excelsitud de su
gracia. Su cuerpo santísimo, mientras tanto, fue llevado al sepulcro por
los discípulos del Señor.
Poco
tiempo después -no sabemos exactamente si fueron horas o días- el cuerpo
santísimo de María resucitó. La resurrección se realizó sencillamente
volviendo el alma a informar el cuerpo, del que se había separado por
la muerte. Pero como
el alma de María, al informar de nuevo su cuerpo virginal, no venia en el mismo
estado en que salió de él,
sino
incandescente
de gloria -como hemos dicho-, comunicó al cuerpo su propia glorificación,
poniéndolo también al rojo vivo de una gloria incomparable y así María
comenzó a estar en cuerpo y alma en el cielo. El traslado lo hizo
María por
el poder
de Jesús, sin necesidad de ser llevada por los Ángeles, en
virtud de una de las dotes o cualidades de los cuerpos gloriosos que es
la agilidad.
El mismo día 15 de agosto se celebran:
Nuestra
Señora de las Tres Aves Marías.
De
esta última tenemos las siguientes referencias:
Una
hermosa estampa de la Virgen y el Niño
("el
amor es luz del alma”) al
reverso dice:
DEVOCION
DE LAS TRES AVES MARÍAS.
Imitad
a San Francisco Javier (1506-1552),
que dijo
así:
"Y
para más firmeza de poder alcanzar perdón de mis infinitésimos pecados,
tomé por valedora a la gloriosa Virgen Nuestra Señora, pues en el cielo donde
está, todo lo que a Dios Nuestro Señor pide, le otorga".
Practicad
la devoción de las Tres Avemarías, rezando todos los días de este
modo:
1º
¡María,
Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal!. Por
el PODER que te concedió el Padre eterno.....
Dios te Salve Maria..........
2º
Por la SABIDURIA que te concedió el Hijo.....
Dios te Salve Maria..........
3º
Por el AMOR que te concedió el Espíritu Santo.....
Dios te Salve Maria..........
En
"Las Glorias de Maria" de San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) se
nos ofrece como una antigua oración la que sigue:
Gracias
te doy Padre Eterno, por el Poder dispensado a María Santísima, tu
Hija muy querida.
Gracias
te doy Hijo de Dios Eterno, por la Sabiduría concedida a tu Madre
Santísima.
Gracias
te doy Santo Espíritu de Dios Eterno, por el amor concedido a María
tu Esposa duchísima.
Y
en otra parte del mismo libro se nos propone añadir a cada Ave María estas
palabras:
"¡Por
tu purísima Concepción, oh María, haz
puro mi cuerpo
y santa mi alma!
Nuestra
Señora,
María
Reina.
El
dogma
de
la
Asunción
nos
lleva
como
de la
mano
a la
realeza
de María,
que subió
en
cuerpo
y alma
al
cielo
para
ser
coronada
por
la Santísima
Trinidad como
Reina
y Señora
de
cielos
y tierra. La
realeza
universal de
María
es
el
resultado necesario de
la misma
misión a la
que
fue
predestinada por
Dios
y que
constituyo la
razón
de
su
existencia:
la misión
de Madre
del
Creador y de
las
criaturas, y de
Mediadora
entre el
Creador
y las
criaturas.
Ella
nació Reina
porque
fue
predestinada
y elegida
-desde
la eternidad- por
Dios
para
la
singularísima
y trascendental
misión de
Madre y
Mediadora universal: los dos títulos
fundamentales de la universal realeza de María.
Por
el mismo estilo y modo, se nos sigue hablando de este tema mariano en
"La Virgen Maria" de Royo Marín, O. P.
María
Santísima, Salud de los enfermos.
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Información
recopilada por el C M. Dr. Alejo Soto Lara.