En el devenir de los tiempos, la piedad cristiana
ha ido descubriendo algunos dolores de la Virgen
María, que Ella ocultó en el secreto de su corazón
maternal. Así, además de los siete dolores
que se contemplan en la Corona Dolorosa, hay uno menos conocido y por lo mismo
menos meditado. Es el dolor llamado
de "La Soledad".
Por
soledad generalmente se entiende el dolor que sufrió la Santísima Virgen
durante el tiempo que su divino Hijo
estuvo en el sepulcro.
En
la República Mexicana está bastante extendida la devoción a la Virgen de la, Soledad.
Tal vez no hay ciudad importante que no tenga un
templo dedicado a Ella. Son célebres los de Oaxaca, Puebla, Irapuato, etc. Frecuentemente en el bautismo se pone a las mujeres el nombre
de Soledad.
En
1632 fue
construida
la imagen original por el R. P. Fray Sebastián
Gallegos O.F.M. por encargo del Cura Fray Nicolás de Zamora
O.F.M.,
para
ser colocada en el Pueblito a extramuros de
la ciudad de Querétaro, a fin de que iluminara a los indios idólatras
y los sacara de sus errores. Pronto comenzaron a recibirse
muchos favores, no siendo menor, la extirpación de la idolatría.
Ahora, en el exterior de la plaza de Toros de Santa Maria del Pueblito, al poniente de Querétaro, se encuentra bellamente esculpida en madera una imagen de esta advocación; Nuestra Señora se venera en el célebre Santuario del Pueblito.
Entre
los santuarios marianos del mundo destaca éste por su abrupta
configuración y la belleza indómita de sus rocas escarpadas
que conducen al misterio de lo divino, en la trascendencia
de su ambiente y la honda espiritualidad que por todos los
rincones
se respira.
En
los primeros siglos del cristianismo se establecieron en su imponente soledad
centenares de anacoretas, a los que unió en
cenobio o monasterio el abad Oliba de Ripoli. Lo que dio fuerza
a esta comunidad fue la preciosa talla de la Virgen, del
siglo XII, en madera negra, románica en su estilo y portentosamente
salvada de saqueos, incendios y destrucciones. Ya el Rey
Alfonso el Sabio, en sus Cantigas de Santa Maria pondera las
gracias y milagros que realizaba aquella devota Imagen de la
Serranía.
.De
toda Europa venían peregrinos hasta Ella y por toda Europa se
difundió su nombre. Italia la venera
en 150 capillas
con el título de Monserrat. Es también
venerada en las nuevas naciones de la
América española, traída por el monje montserratino
Bernardo Boil, que acompañó a Colón en su
segundo. viaje, siendo el
la
causa probable de que la primera capilla dedicada
a la Virgen en el Nuevo Mundo fuese la de Monserrat. Los santos
como Ignacio de Loyola y
los
Reyes de Aragón y
Castilla
subieron
a retirarse a los pies de esta Virgen. Carlos I subió
a
la montaña más de 10 veces. Humboldt,
protestante, la veneraba y Schiller
escribía: "Montserrat atrae al hombre del
mundo exterior, al interior".
Nota:
Para más detalles sobre "Iñigo
en
Mortserrat" véase :
el
libro de Pablo López de Lara, S. J. (Iñigo) páginas 44-47)

El
27
de
abril de 1737,
las autoridades Eclesiásticas
y civiles de la Nueva España, juraron por Patrona de
la Ciudad de México a Santa María de Guadalupe. Un relato detallado de este
feliz acontecimiento se puede leer en la “Enciclopedia
Guadalupana”, página.602.
Información recopilada por el C M. Alejo Soto Lara, actualizada por el C. M. Alfonso Marín.
Fuente:
Enciclopedia Guadalupana de X. Escalada, S.J. página 12)