BODAS DE DIAMANTE DE LA CONGREGACIÓN

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No se pueden contar, Virgen Santísima, los grandes beneficios que esta nuestra Congregación Mariana, ha recibido de Ti desde su fundación hace ya casi 75 años (el próximo 6 de octubre de 2004 los cumplirá).

Sus fundadores, cubiertos con tu manto bendito, ya han entrado a la eternidad, donde esperamos gocen de Dios y de tu amorosa compañía.

Nosotros, sus continuadores, como ellos nos hemos consagrado a tu servicio "para mayor gloria de Dios y honor tuyo". Cuando hicimos nuestra consagración te elegimos como Señora, Abogada y Madre Nuestra. Hoy estamos aquí, a los pies de tu milagrosa Imagen, para agradecerte que nos hayas recibido como siervos, protegidos e hijos tuyos predilectos.

No hemos sido coherentes con toda fidelidad a nuestro compromiso. Y lo que hemos progresado como cristianos no ha sido por nuestro esfuerzo, sino por el favor de tu Hijo. Oración, sacrificio personal, Eucaristía, confesiones, formación religiosa, retiros, ejercicios de San Ignacio de Loyola, rosarios, lecturas y exhortaciones espirituales, nos han ido motivando y apoyando en el difícil ascenso por el camino de nuestra santificación. ¡Gracias, Madre amantísima!.

Como nuestros predecesores, hemos querido, con la gracia de tu Hijo, unir nuestro apostolado al que ellos iniciaron. Actualmente somos pocos en número, pero lo poco que hemos hecho lo sumamos a las grandes obras de ellos. Catecismos, hospitales, penitenciarías, regularización de matrimonios y su consagración al Sagrado Corazón de Jesús, apostolado de retiros y ejercicios de encierro, evangelización por prensa,. radio, televisión e internet, peregrinaciones de empleados, promoción mariana en el mes de mayo y en la novena de la Inmaculada, organización de Vía Crucis y Procesión del Silencio el Viernes Santo, ayuda a personas marginadas e indigentes. Somos siervos inútiles, lo reconocemos; y lo bueno que en estas obras se ha dado, ha sido todo por la gracia de Dios.

También de esto te damos gracias, Madre y Señora nuestra. Intercede por nosotros para que el Señor perdone nuestras negligencias.

Ahora nos toca pedirte, como otros años que venimos aquí, que mires con ojos bondadosos a los presentes y a los ausentes. Aumenta nuestra Congregación en número y en santidad. Fortalécenos en nuestro empeño. Danos la perseverancia. Santifica a todas las personas con las que ejercemos nuestro apostolado. También ellas son tuyas. Nosotros sólo queremos ser tus manos visibles que lleven a este mundo tan apartado de Dios, el robustecimiento de su fe, el amor fraterno, la solidaridad y la esperanza de una vida de paz para el futuro.

Homilía del R. P. Manuel Loza Macías, S. J. Asesor Eclesiástico de las Congregaciones Marianas de la Parroquia de la Sagrada Familia en la Colonia Roma con motivo del 75º aniversario de su fundación, durante la celebración de la Santa Misa en el Altar Mayor de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, al concluir la Peregrinación Anual de las Congregaciones, llevada a cabo el día 12 septiembre 2004.