BIENAVENTURANZAS MUNDANAS

Volver a Principal

También el mundo, Señor,
proclama sus bienaventuranzas,
diametralmente opuestas a las tuyas:
dichosos los ricos
que no se fijan en la miseria de los otros,
sino que acumulan riquezas sólo para sí mismos.

Hazme comprender, Señor,
dónde está la verdadera riqueza
esa que prometes a quienes te siguen.

También el mundo, Señor,
alardea sus promesas,
diametralmente opuestas a las tuyas:
dichosos los poderosos
que no piensan en el débil necesitado de ayuda,
sino que avanzan seguros por su camino.

Hazme comprender, Señor,
cuál es la fuerza invencible que das a tus fieles.

También el mundo, Señor,
ostenta su justicia,
diametralmente opuesta a la tuya:
dichosos los listos
que no piensan en los otros,
sino que los explotan para su propio éxito.

Hazme comprender, Señor,
dónde puedo encontrar la sensatez
que tú garantizas a quien la busca.

También el mundo, Señor,
presenta su manifiesto,
diametralmente opuesto al tuyo:
dichosos los vividores
que no se preocupan del mañana,
sino que buscan arrebatar el momento fugaz.

Hazme comprender, Señor,
cuáles son las verdaderas alegrías,
esas que no permites que falten a tus hijos.

Autor: C. Ghidelli, Obra: “Beatitudine evangeliche e spiritualitá laicale”, Brescia 1996.