El
ángel vino de los cielosy a María le anunció
el gran misterio del Dios hombre,
que a los cielos admiró.
Virgen Madre, Señora nuestra,
recordando la encarnación,
te cantamos tus hijos todos
como estrella de salvación.
“Yo soy la esclava del Señor, mi Dios",
la Virgen dijo al contestar,
"que se haga en mí según has dicho,
se cumpla en mí tu voluntad".
Y el Verbo para redimirnos
tomó su carne virginal,
vivió hecho hombre entre nosotros
librándonos de eterno mal.
Del libro “Mes de María, madre del pueblo”. Selección de textos de Eduardo A. González. Editado por San Benito. Buenos Aires 2001.