Acuérdate, Señora de Guadalupe

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Acuérdate, Señora de Guadalupe,
que un día nos dijiste a los mexicanos
que era nada lo que nos afligía y asustaba,
que no se turbara nuestro corazón
y que no temiéramos ninguna
enfermedad y angustia,
porque tú, que eras nuestra Madre,
estabas aquí y que nosotros
estábamos en tu regazo.

Animados con estas palabras,
santa Madre de Dios y Madre nuestra,
acudimos hoy a ti,
seguros de que remediarás
todas nuestras miserias,
penas y dolores. Amén.

Aparecido originalmente en el documento emitido por la Conferencia del Episcopado Mexicano para la SEMANA DE ORACIÓN POR LA PATRIA en septiembre 2010.