ACERCA DE LAS PALABRAS DE LA
CONSAGRACIÓN
DEL VINO EN LA EUCARISTÍA
Estas son las palabras, en castellano, de la consagración del vino en la Eucaristía de acuerdo a la:
Ø A la Segunda Edición Típica del Misal Romano
«Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía».
Ø A la Tercera Edición Típica del Misal Romano (Vigente a partir del 23 de marzo de 2008)
«Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía».
Después
de la Instrucción «Liturgiam autentican» se ha dado mucha importancia a la
traducción literal de los textos litúrgicos, con el fin de garantizar una mayor
fidelidad de la celebración con la fe de la Iglesia (lex orandi, lex credendi).
Sobre todo, cuando se trata de fórmulas sacramentales, que deben expresar la
naturaleza y los frutos de la acción de la Iglesia y son elementos integrales
para la validez de la celebración, y por tanto deben unificarse universalmente.
Bajo esta perspectiva, en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se percibieron problemas en las versiones de la fórmula de Consagración, y quisieron solucionarlos, toda vez que se trata del corazón de la acción central de la vida y misión de la Iglesia.
Durante siglos la Iglesia que utiliza el Canon Romano ha consagrado el vino válidamente con las palabras de la Segunda Edición Típica del Misal Romano, y las demás liturgias de Oriente y de Occidente han usado el mismo término en narración de la institución de la Eucaristía.
En algunos Misales traducidos a lenguas populares después del Vaticano II y con el reconocimiento de la Sede Apostólica, para fines de la Consagración del vino apareció una variante aprobada por el Papa Pablo VI (ya que la aprobación de las fórmulas sacramentales se reserva al Papa, y deben explicitarse palabra por palabra), se presentó el caso de que las traducciones alemana, española, inglesa, italiana, portuguesa, entre otras, usaban en la citada fórmula la traducción "por todos", mientras que por ejemplo la traducción francesa empleaba "por muchos".
Aunque no se duda de la validez de la Consagración con ambas traducciones, la Congregación para la Doctrina de la Fe, decidió unificar todas las fórmulas. Para ello, el 9 de junio de 2005, la Congregación del Culto Divino, dirigió una carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, pidiendo «el juicio razonado sobre la traducción de la expresión indicada, basándose en criterios textuales, lingüísticos y teológicos, además de las consideraciones pastorales que se pudieran estimar, en el caso de un posible cambio en la traducción, en uno u otro sentido».
Así
el 5 de octubre de 2005, la Conferencia Episcopal Mexicana envió su respuesta,
apoyándose en la Carta de Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves Santo del
mismo año, basándose en textos bíblicos sobre la universalidad de la salvación,
en opiniones autorizadas lingüistas y estudiosos de la Biblia, así como en
diversas versiones castellanas del Nuevo Testamento, optando por la versión "por
todos". Afirmaba que si bien no era fiel a la literalidad de la expresión,
sí lo era en el «sentido pleno que conllevaba", toda vez que "se entendía
perfectamente y expresaba con claridad la fe en el valor universal de la
redención de Cristo".
El 17 de octubre de 2006, la Congregación expresó su decisión de que se tradujera "por muchos", pidiendo a las Conferencias que se prepara a los fieles con una catequesis antes de que apareciese esta fórmula en la versión aprobada para la siguiente edición típica del Misal Romano en español.
El 28 de febrero de 2007, el presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, envió una carta a la Congregación, expresando las dificultades doctrinales, lingüísticas y pastorales que traería el cambio en nuestro país, con «la firme esperanza de que la Congregación pudiera reconsiderar su decisión».
Sin
embargo, el 23 de julio de 2007, la Congregación respondió de manera oficial,
expresando que el "por todos" era una interpretación del texto original y
que los argumentos presentados ya se habían presentado al Papa antes de la
decisión comunicada anteriormente; y anexaba algunas ideas que podrían servir
para la catequesis preparatoria correspondiente.
En obediencia a esta decisión, y como expresión de comunión con toda la Iglesia, se acordó la adopción de esta nueva fórmula a partir del 23 de marzo de 2008, sin embargo la catequesis recomendada no se ha difundido con los alcances que serían deseables, por lo que con el propósito de coadyuvar a la difusión presentaremos los puntos relevantes sobre la catequesis para la citada modificación en otro artículo que se incluirá en este sitio.
Basado en el artículo presentado y preparado por el equipo de "Actualidad Litúrgica" de enero - febrero de 2008, editado por Buena Prensa, México 2008.