ORACIÓN DE UN CONGREGANTE
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Acepta, Señor, esta oración silenciosa y adorante porque quiero hacerla con los labios y el corazón de María, tu Madre, que en el silencio ha contemplado tu rostro y ha escuchado antes que nadie tus palabras. Te doy gracias, Señor, por tu persona que se ha hecho Palabra, por tu Espíritu que ora en nosotros, por las cosas que, en silencio, nos has dicho desde el pesebre de Belén. Te pido que me ayudes a buscar, no las cosas que me he propuesto hacer, sino las que tú quieres que haga, lo que tú me invitas a hacer. Ayúdame a acallar mis preocupaciones inmediatas para dejarme llevar por ti hacia las preocupaciones verdaderas y así, olvidando las cosas «urgentes», me ocupe de lo auténticamente importante. |