JUSTICIA Y PERDÓN
Cristo subraya con tanta insistencia la necesidad de perdonar a los demás que a Pedro, que le había preguntado cuántas veces debería perdonar al prójimo, le indicó la cifra simbólica de "setenta veces siete", queriendo decir con ello que debería saber perdonar a todos y siempre.
Sin
embargo, es obvio que una exigencia tan
grande de perdonar no anula las objetivas exigencias de la justicia.
La Justicia rectamente entendida constituye por así decirlo
la finalidad del perdón. En ningún paso del mensaje evangélico
el perdón, y ni siquiera la misericordia como su fuente,
significan indulgencia con el mal, con el
escándalo, la injuria, el ultraje
cometido. En todo caso, la reparación del mal o del escándalo,
el resarcimiento por la injuria, la satisfacción del ultraje como condición del
perdón.
Así pues, la estructura fundamental de la justicia penetra siempre en el campo de la misericordia. Ésta, sin embargo, tiene a fuerza de conferir a la justicia un contenido nuevo, que ser expresa de la manera más sencilla y plena en el perdón
Mensaje de S.S. Juan Pablo II, en su carta encíclica “Dives in misericordia” (n.14), del 30 de noviembre de 1980.